Variable

Las luces de los bares, de los pakis, de las tiendas de fundas para móvil, se estrellaban ayer noche en los charcos. Palabras, patillas rasuradas, cervezas, luces, sintetizadores, zapatos. Observo desde mi trono de desencanto. La vida se extingue para todas. Fuegos de artificio. Ooh.




Mi cama, teléfono

Que este par de meses de cambios significativos no me hayan pillado en mi cama es bastante simbólico. Pero todavía no sé qué quiere decir. Supongo que lo sabré cuando vuelva a estar en mi colchón y en mi habitación. Tengo ganas de recuperar mi territorio y de poner todas las piezas en su lugar, de moverme a mis anchas por la casa, no es que esté mal compartiendo piso, pero me gusta vivir sola. Me parece curioso que  tengan que empezar tantas cosas los próximos meses. El trabajo, por ejemplo. ¿Dónde trabajaré? ¿Me gustará? ¿Tendré un buen sueldo? ¿Me sentiré bien? ¿Tardará mucho en llegar el nuevo trabajo? Hoy estoy bastante optimista, sin embargo,  lo veo complicado. Esta es mi cuota máxima de optimismo. 

Ayer fui en autobús. Me encanta ver la calle y los árboles y a la gente caminando. Me fijo en todos los detalles. Es como si estuviera de excursión por otra ciudad. A la perri también le gusta, creo que me estoy convirtiendo un poco en ella. Esta mañana he ido a despertarla a su cama y me he confundido de nombre. Me pasa a menudo. Se mezclan cariños y afectos en mi mente,  me sale sin pensar. 

Hace meses que no veo a mis vecinas en el balcón, pero hay luz dentro. Ayer pensaba que tal vez se habían marchado y que al nuevo o nueva no le gustaba salir, pero justo hoy, al levantar las persianas, he visto a una de ellas barriendo... No se han ido. Me ha hecho una ilusión tonta. ¿Dónde está la otra? ¿Por qué ya no salen al balcón? ¿Han dejado de fumar? ¿Se han comprado una secadora? Es una lástima, me entretenía mucho mirarlas. Que salgan, que salgan... 


Regreso al futuro



Tuve un amigo con un ojo de vidrio. Se llamaba Moisés y llevaba aparatos en los dientes. Y se le quedaban los restos del bocadillo entre los hierros. Ya. Un día se quitó el ojo en mi casa. Sus padres tenían dinero. El ojo de vidrio se movía como su otro ojo, el de al lado. Se entiende esto. Me caía super bien Moi. 

He conseguido borrarme de todas las newsletters. Me siento muy orgullosa. Me ha costado mucho.

Hoy he estado pensando en que si pudiera estar un mes en el pasado, me iría al año 2004. A cuando quedábamos y nos emborrachábamos siempre en el mismo bar o en el piso de la calle Sant Domènec y le petábamos el candado de la habitación a L (y se cabreaba), y pensábamos en lo que escribiríamos en el blog "Me gusta el vicio y el autoservicio" y en qué personaje era cada una, y luego salíamos y no estábamos cansadas, e íbamos hasta el FEA a ver a las Dirty Princess y no nos daba pereza ir; y yo me enamoraba mucho y tampoco importaba, nadie me daba la chapa por ello, y G y M vendían chapas y camisetas, y el Primavera Sound era en el Poble Espanyol; y yo escribía poemas dramáticos y tampoco pasaba nada, no importaba exagerar las cosas; no existía la autoayuda ni el pensamiento positivo, ni las palabras "apego", "tóxico", "gestionar". Los budistas estaban en el Tíbet. Todo fluía. ¿Por qué ahora es más complicado?