30 dic. 2010

Preparando la fiesta de fin de año




Ayer estuvimos haciendo la compra de Nochevieja, como somos treinta personas en la fiesta cargamos cinco carros, uno entero de bebida. Vergonzoso. Os aseguro que diez botellas de ginebra Bombay Saphire son impactantes para la vista y para el bolsillo. Por segunda vez consecutiva, la fiesta de fin de año es de disfraces, este año toca "Fiesta Hippie". If you're going to San Francisco...

Otro tema importante, además de la comida y la bebida, es la música. Lo peor de hacer la selección musical para un Fin de año es que mientras vas escogiendo los temas te vas imaginando la fiesta, y luego no coincide para nada la fiesta real con la que tú tenías en la cabeza mientras escogías las canciones. En el pen drive -porque este año llevamos dj y pincha con ordenador- está lleno de música para todos los gustos, algunas las odio pero sé que les encantarán a los demás.

Te deseo una feliz entrada de año, tanto si sales como si te quedas en casa, y si por la cabeza se te pasa aquello de "yo podría estar en otro lugar mejor", da por sentado que, seguramente, a alguien le gustaría estar en el tuyo.

FELIZ Y -como dice mi padre- VENTUROSO 2011.

29 dic. 2010

terremotos y eclipses




Estamos solos
Siempre lo estaremos
De puntillas
En nuestra lengua de tierra

Perder el equilibrio
Apoyar un pie en el suelo
Y retomar la postura
Para que nadie se dé cuenta

Lo hacemos constantemente

Hasta que no quede lugar
En el que sustentarse
Lo último habrá desaparecido
y después de lo último
incongruencia
no hay después

Con nuestros ojos
No podemos mirarnos
Los de los demás
Tampoco nos sirven
Porque no son nuestros
Están fuera
Tan afuera

¿Por qué quiero verme?
¿No es suficiente con decir yo?
Decir yo y volcarlo todo sobre la mesa

Tornillos gomas de pelo
Clips abiertos
Púas chapas botones
Papelillos con mensajes
Monedas que no cuentan

Y entre toda la chatarra

Las mañanas en barca
La cala de piedras
Las 300 escaleras
El pozo del claustro
Los puentes
Las luces temblando
En el río de la ciudad

Más cosas entre las cosas
El día del eclipse
Que viví como un terremoto

La gente decía
que si mirabas el sol
Te dejaba sin voz
La señorita nos sentó
Yo no levanté la vista por nada
No fuera a quedarme
Sin ojos sin manos sin algo

Aquella tarde
En nuestros pupitres
Fuimos vigilantes del suelo
Creíamos que se iba a abrir
Bajo nuestros pies

De ahí que un simple eclipse
Me parezca un terremoto.

23 dic. 2010

Conciertos salvajes



Me parece muy torturada esta pianista ucraniana, Valentina Lisitsa, en sus vídeos.

Todo empezó porque el otro día volvía de trabajar y en Radio Nacional Clásica sonaba el opus 57 de Beethoven. Había tanta caravana que pude escuchar los tres movimientos enteros. Los letreros luminosos anunciaban obras y los carriles con las rayas amarillas desdibujadas me confundían.

Al llegar a casa, abrí una botella de vino que en el corcho llevaba impresa una partitura. Pensé: ¿será o no será? No era la pieza de Beethoven, pero en mi imaginación lo fue.

Luego me senté en mi piano y me conformé con lo que pude. Música irrepetible, del momento, porque luego no recuerdo qué he tocado, sería incapaz de reproducirlo otra vez del mismo modo. Cosas que ocurren cuando tocas sin domesticar.

El vecindario está encantado con mis conciertos.
Recuerdo aquel día en el que apareció una nota en el ascensor que decía: aten al pianista salvaje que vive en el edificio, o me pego un tiro. No tenía faltas de ortografía.

Cosas importantes que hago de vacaciones y con fiebre



Primer día de vacaciones con fiebre, pero aprovechándolo al máximo:

Del ordenador al sofá hay unos tres o cuatro metros que tengo que recorrer en tres segundos, que es cuando se toma la imagen después de darle al botón de "foto".

La carrera acaba en el sofá con la guitarra de cualquier manera. Es muy divertido.








20 dic. 2010

Ya soy cinturón amarillo de Taekwondo



¡Aprobé el examen! No lo he sabido hasta hoy. La sorpresa de la prueba fue que teníamos que romper ladrillos con la mano. Era algo que no habíamos practicado; por lo visto no se ensaya, se puede o no se puede, que es igual a se quiere o no se quiere. Yo quise y pude romper el ladrillo de un manotazo, acompañando el golpe seco con un grito.

Alguien me leyó los posos del café hace unos meses y me dijo que entraría en mi vida alguien mayor que yo, alguien que me proporcionaría equilibrio, constancia, serenidad. Intuyo que es mi maestro de Taekwondo.

19 dic. 2010

Ahora sí hablo de la reedición del libro ¿De otro planeta?


Si queréis un libro hecho de blogs, si queréis el primer libro colectivo de blogs publicado en España (2006), cuando muchos de los que ahora se llenan la boca hablando de blogs aún no tenían ni un triste perfil de blogger creado, cuando muchos de los que ahora se añaden la coletilla 2.0 detrás aún no tenían Internet en casa, ¡estáis de suerte! Se reedita ¿De otro planeta? Miradas cotidianas desde el Universo Blog. Un libro de blogueras que no van ni de enteradillas ni de postmodernas. ¡Qué post-raro!

Nuria Rita Sebastián, conocida entre sus amigos como la editora con carrito, se encargó de buscar y seleccionar los distintos blogs.

Tal y como ya se hizo con la primera edición, los beneficios de la venta de los ejemplares serán destinados en su totalidad al colectivo APADEIM (Asociación para el Desarrollo Integral de la Mujer), de Nicaragua, con quienes trabajó Nuria hace algunos años ya. Aquí os dejo un par de artículos sobre la magnífica labor de APADEIM:

"Alfabetizada soy una mujer diferente", artículo de Nuria Rita Sebastián.

Entrevista a Mayela en BBC Mundo.com, fundadora de Apadeim.


¿Dónde se compra? Esta vez no es en librerías, podéis comprarlo desde casa, a través de internet. Tenéis varias opciones que se explican muy muy bien en esta entrada del blog de la editora.



16 dic. 2010

Mañana tengo un examen muy importante.



(He cambiado el vídeo porque había puesto el del segundo pumse: los nervios pre-examen)


Escuchamos el tejido de nuestros doboks al tensarse con cada movimiento. Damos golpes y patadas al aire a contrarios imaginarios. El espejo del gimnasio devuelve nuestros ataques, ¿somos nosotras el enemigo?

Mañana tengo mi primer examen de Taekwondo. Pasaré de cinturón blanco a amarillo, color que simboliza la tierra. Tendré que recordar todo lo que me ha enseñado el maestro durante los dos últimos meses: técnicas de puño, técnicas de patada (aph chagui, dolio chagui y yop chagui), paradas (are maki, montong maki, holgul maki), técnicas de defensa personal y, lo más bonito, el primer pumse, Taeguk il Chang. Lo podéis ver en el vídeo. Cuando tenía nueve años también hacía Taekwondo y me pasaba el día practicando el primer pumse. Es algo que estoy volviendo a experimentar.

Lo más importante de hacer Taekwondo es haber recuperado a una amiga de los veranos de mi infancia. Ahora nos vemos cada semana en el gimnasio y es como si no hubiéramos estado quince años separadas, como si de crías hubiésemos planeado que a los treinta viviríamos en la misma ciudad y practicaríamos un arte marcial. Al verla, revivo la ilusión de entonces al encontrarnos todos los veranos, la emoción que sentíamos al recibir nuestras cartas durante el invierno, y aquella primera tristeza de octubre que mi madre me contaba que se llamaba nostalgia.

He recuperado una parte importante de mi vida. Me siento en el lugar, en el continente que estaba buscando.

Tierra a la vista.

Chumbi.



13 dic. 2010

Sobre viajes en bañera





(Guardado en borrador el 12 de diciembre)

Sigo leyendo La escala de los mapas. ¿Es posible que no haya encontrado una entrevista a Belén Gopegui en todo YouTube? Leo las páginas en las que el protagonista, Sergio Prim, explica que todo está conectado. Me interesa muchísimo, siempre he querido nadar en una piscina y aparecer en otra. En el archivo del blog he encontrado una antigua entrada que titulé Mi bañera se comunica con la tuya, lo bueno es que no recuerdo qué bañera buscaba, tan afectada que parecía estar...

Entre el párrafo anterior y esta línea me he levantado y me he acercado a la habitación. Entre un párrafo y otro puede pasar de todo. Bueno, todo menos morirte, creo. El caso es que te he encontrado en la cama soplándole al micro del iPhone e intentando tocar una cancioncilla inventada con una ocarina virtual. Ha sido como una revelación, la prueba de que la bañera que buscaba era la tuya, la de la chica que toca una ocarina sobre la cama a la una de la mañana de un domingo cualquiera.

Copio en este post de finales del año 2010, aquél en el que explicaba lo de la bañera.

Con mis gafas de bucear para ver en las profundidades y el tubo para coger aire, cruzo muchas bañeras, bañeras de muchos países que hablan otros idiomas, Shampú, champú, sampoo, xampú, chanchún, capicci?
Bañeras con el agua templada o fría, brrr.

A veces me cruzo con objetos que no logro identificar pero los esquivo con clase sin dar lugar a altercados que romperían la calma del momento.
Algunos días también me cruzo con Olga, que es otra trotamundos de bañera como yo. Tenemos un romance muy pasional desde hace unos meses pero no va a ir más allá de la bañera, seguro.

Y ya me ves, aquí dando la vuelta al mundo y atravesando muchas fronteras. Recorriendo millas y millas de agua corriente con patitos de goma. De bañera en bañera, casi sin bañera propia, pero siempre en busca de la tuya.





12 dic. 2010

(Enviados)



mensaje_

Eres adolescente y estás leyendo esto a las tres de la madrugada. Piensas que podrías estar haciendo algo mejor, pero no has encontrado a nadie con quien salir esta noche, tus amigas no te han llamado, no te van a entender jamás. Voy a decirte algo importante: tendrás muchas noches por delante. Es una verdad como un templo que, debido a tu edad, aún no contemplas. Un día estarás bailando tu música preferida, o alguna del montón. En esa fiesta todo el mundo querrá ligar contigo. Será tu cumpleaños y te propondrán un trío con una japonesa y una argentina, y no es un chiste. Ambas te gustarán mucho, pero dirás que no porque seguirás enamorada de una catalana que está con otra tía. Pero tranquila, más adelante volverán a proponértelo y podrás decidir de nuevo. Son cosas que te pasarán, estoy segura. Me refiero a que no todas las oportunidades que parecen estar perdidas lo están en realidad.

Creo que a mí me hubiera gustado leer este mensaje aquella noche que maldije al mundo entero.

5 dic. 2010

Contador de verano



En esta foto sale mi contador de verano. Es un invento que podría haber sido simpático, incluso ingenioso, pero en mis manos se ha convertido en una chapuza. Consiste en una cajita de lata (que antes era de tabaco, ya empezamos mal porque eso le resta veinte puntos, no sabría decir porqué, pero que la cajita sea de tabaco le resta credibilidad) llena de pechinas de Formentera.

El procedimiento es sencillo: dejas la caja abierta y aprovechas la tapa como recipiente; en un lado tienes todas las pechinas, hay una por cada semana que falta hasta que llegue el verano de nuevo, en el otro tienes una pechina por cada semana que pasa.

Circunstancias que convierten el invento en una chapuza:

- Que a veces cierro la cajita sin querer y tengo que volver a contar las pechinas.
- Que creo que me faltará alguna, que no tendré suficientes.
- Que últimamente no me acuerdo de mover la pechina ningún domingo.
- Que a veces no recuerdo si ya he contado la semana o no.

Desde mi laboratorio, con ganas de mejorar y rediseñar mi contador, me despido.

2 dic. 2010

Hombre al agua


Brezo, la vida viene y nos ocurre lejos, como la nieve en la esfera,
en lo que éramos nosotros nos ocurre [...]

(La escala de los mapas, Belén Gopegui)


A mis alumnos les gusta un cuento por encima de los demás. Les gusta el del caracol que intenta llegar hasta el sol y, tras el intento, vuelve con dolor de barriga. "El sol está muy lejos", pensó el caracol. Me impacta muchísimo el viaje que realiza el caracol y su consecuencia. Dolor de barriga, el más básico de todos, el primero. A ellos también les fascina, con esa historia ni parpadean. Ese cuento nos ayuda a todos de algún modo. Nos salva, pero no sabemos porqué.

Mi maestro coreano me toma el pulso y me dice: tienes mucha actividad en la mente, tienes que bajar energía para abajo, todo en la cabesa no es bueno. Taekwondo te ayudará.

Belén Gopegui también me salvó ayer noche al leerla, concretamente con esa frase que subrayé. Pero tampoco sé el motivo, es un misterio del mismo tipo que el de la historia del caracol.

Tú eres mi salvavidas más importante. Eso es lo que quería decir, pero me he esperado un poco, he dado unos cuantos rodeos.




30 nov. 2010

Haz como si me conocieras




Hoy escucho una canción mía porque el tiempo está revuelto, porque en la gasolinera olía a pan y porque "nadie personas en la playa", que es como decir "no había personas en la playa".

Esta mañana ha habido un accidente, han cortado un carril y nos hemos ido acumulando bajo la lluvia. He estado parada un buen rato frente a esos edificios de viviendas que hay junto a la autovía. A las personas que viven allí no les queda otro remedio que ser feliz. Son como los clientes de aquel bar que había en el metro, hace años, aquel que era tan triste y feo que para soportarlo tenías que enamorarte cada día. Recuerdo que estuvo cerrado por defunción y fue como una bofetada.

Cuando hago caravana y yo estoy tan atrapada como las ventanas de esos pisos, pienso que me gustaría pasar una noche en una de las habitaciones. Desde allí vería los faros pasar a gran velocidad. El tráfico disminuiría de madrugada y, ahora mismo, sólo se me ocurre una persona con la que compartirlo, con la que el 5 de abril de 2005 buscaba algo que ya no vendían en ningún sitio.

Pero a esas horas de la mañana, mi única esperanza es la chica de la Yamaha Fazer roja con una raya blanca en el depósito. Sé que tiene el pelo rizado. Hoy se ha detenido justo a mi lado y ha puesto un pie en el suelo para no perder el equilibrio. Y qué iba a hacer yo, ¿golpear con los nudillos la ventanilla de mi coche? Siempre que intento perseguirla me siento como el pobre coyote. Ella sortea un par de obstáculos y se escapa por el arcén. Siempre acabo viendo cómo mi esperanza se aleja perdiéndose entre los coches. Le diría: sácame de aquí, llévame al trabajo y ven a comer conmigo.

25 nov. 2010

Chet Baker cantaba a punto de desvanecerse. Siempre me gustará.



He estado haciendo limpieza de carpetas y he abierto la de los ejercicios del curso de escritura del año pasado. Este fue el primero que escribí. Tal vez los vaya pegando en el blog ahora que ya ha pasado un tiempo... no sé, puede que todos sean un rollo macabeo. Seguramente, estuve toda una mañana de sábado intentando decidir qué nombre le ponía a la chica. Suele pasarme. Durante tres años viví con una Cristina en Girona, al borde del río, a la altura del puente de hierro. Nos reíamos mucho juntas. Un día de estos tengo que ir a verla.


Cristina apunta el secador hacia su cabeza como una pistola. El aire caliente remueve el pelo de color trigo y se acuerda de las palas del helicóptero levantando el aire, dejando atrás un remolino de rastrojos y maleza.


Se viste sin ganas, podría ponerse las medias en los brazos y los zapatos en las orejas sin importarle. El único escudo que aún conserva es su barra de labios. Hace tres años le asignaron la información sobre el estado del tráfico desde el aire. Al principio, se sentía privilegiada, pero ahora ya no, está demasiado lejos, a punto de desmoronarse como el esmalte descantillado de sus uñas. Abre las puertas de cabina. Le da los buenos días al piloto y se coloca los auriculares y el micrófono. Cristina contempla con anhelo la vida de abajo, la cuadrícula de tonos verdes y amarillos que forman los límites del terreno y la masa compacta de automóviles. Lleva como una soga el grueso collar de coches que colapsa las entradas a la ciudad. Su vida tiembla con el fuselaje del helicóptero al elevarse. Ella quiere estar en la caravana, en el meollo. Bosteza y anota en una libreta el punto en el que se encuentra un coche averiado. Amanece.


Cuatro mil metros más abajo espero su voz, que baja desde el cielo y se cuela en mi coche todas las mañanas. Las luces de freno, los intermitentes locos, los faros encendidos, iluminan mi cara. Si yo fuera Chet Baker, llevaría una trompeta en el asiento de al lado. Durante la retransmisión, escucho de fondo el ruido de los rotores del helicóptero, un ritmo continuo y rápido, parecido a los latidos de un perro.


18 nov. 2010

Reflexión rápida sobre croquetas, dudas, amigas y abuelas

Estoy haciendo tiempo para que se enfríe la pasta de las croquetas que he estado preparando esta tarde.

Cuando he vuelto del trabajo, he llamado a mi abuela para preguntarle la receta. Le ha hecho mucha ilusión. Siempre que hablo con ella me da todo mucha pena. Me duele pensar que casi no voy a verla, que un día se morirá y yo no habré estado en su casa más a menudo. Me consta que ella tampoco hace demasiado por verme a mí, pero nada de esto importa porque nos queremos. Nos queremos. No está sola, mi abuelastro está con ella, es el amor de su vida. Y visto lo visto, el amor no es lo mejor que te puede pasar en el mundo. He dicho no.

Yo sé que a mi abuela le sucede lo mismo que a mí. Lo de vernos poco es por algo que últimamente está por todas partes, es por las circunstancias. El viernes pasado, después de Taekwondo, una amiga me comentaba un problema que tiene y, de repente, me di cuenta de que todo era fruto de lo que ella había dejado de hacer, de lo que había pensado pero no había dicho, de las decisiones que había tomado anteriormente, etc. Toda eso se había ido acumulando, una masa pastosa como las de las croquetas, hasta llevarla a la situación incómoda en la que se encuentra ahora. A mi abuela y a mí nos pasa lo mismo, hay una serie de circunstancias que hacen que no nos veamos tanto como quisiéramos.

Las circunstancias no se ven, no son muros que te impidan el paso, ni muebles con los que puedas tropezar y joderte el pulgar del pie, no son kilómetros de distancia, no es un cabreo aparente. Algunas circunstancias son subterráneas, son raíces que se van metiendo y van creciendo, extendiéndose, ramificándose... hasta que levantan la capa de la superficie rasgándolo todo, convirtiéndose en dudas, miedos, contradicciones, etc.

Me voy, que yo estaba haciendo croquetas.


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Editado. Viernes, 19/11/10 13:27.

He quedado para comer con mi abuela. La estoy esperando.

15 nov. 2010

MADREFOBIA




Hace un mes descubrí un café recién inaugurado en el que hacen unas ensaladas muy buenas. Lo que más me gusta es que cierran la puerta, porque ahora en los bares dejan las puertas abiertas y dentro hace un frío polar. Estas son las miserias de las personas que no comemos en casa al mediodía.

El caso es que descubrí esa cafetería, la llevan dos chicas muy majas; un lugar con luz natural, todo muy limpio y bonito. El primer día que entré estaba sonando el cd de Russian Red y pensé, oh, milagro, un lugar en el que no ponen de fondo M80 Radio ni Rac 105, que menudo rollo de emisoras con éxitos de hoy y de siempre, querrán decir con los temas más coñazos de hoy y de siempre.

Con el paso de las semanas, el bar se ha hecho un hueco en el barrio y HORROR, se lo han apropiado unas MADRES jóvenes, ese colectivo tan pesado que tapona el espacio que hay entre las mesas con sus cochecitos de bebé, con el que sin querer -¡ay, lo siento!- te tiran la chaqueta, el iPhone, el libro y todo lo que puedan llevarse por delante con el 4x4 del niño. Pregunta: ¿Por qué hacen los carritos de bebé grandes como un tanque militar? Es que no acabo de entenderlo. Otra cosa que me alucina es cuando en las aceras estrechas se indignan porque tardas un par de segundos en apartarte al ver el tanque. Señora madre única y exclusiva, ¿no ve que está pasando un coche y me puede atropellar?

En total eran seis. Y venga a hablar del niño y de las revisiones y de que si me come bien o me come mal y de los mocos y de las décimas de fiebre y de la depresión post parto. Y yo pienso, joder, pero si hijos se han tenido toda la vida, en teoría no es ninguna proeza, ¿no? Menudo tostón, todas hablando a la vez de su hazaña reproductora. Luego los niños salen atontaos y no me extraña, los tratan como si fueran de una especie diferente al resto de los mortales.

¡¡¡Basta yaaaaaaaaaaaa!!!!

Queridas madres... entended que no sois las únicas ni las últimas.

11 nov. 2010

Qué sería de mí sin la música




¿Qué sería de mí sin la música? Para empezar... estaría en el paro.

Hemos creado unas cuantas listas de canciones en Spotify, ese invento maravilloso que te permite escuchar todo tipo de música gratis y de forma legal. Me parece alucinante poder disfrutar de casi toda la música publicada, sea pop, rock, clásica, dance, house, bossanova, samba, lo que sea. Y si te gusta mucho un disco te lo compras, ¿no?

Voy a compartir tres enlaces a unas listas que hemos creado:

"Melancolía con vistas al futuro". Lista con temas de bossanova y samba. Esta lista la hice para los días en los que estoy feliz pero un poco melancólica, y deseando que vuelva el verano.

"Odiamos estas canciones con toda nuestra alma". Lista creada con la ayuda de Carol Blenk. Se trata de una colección de temas que cuando los ponen en los bares nos da el bajón directamente porque los aborrecemos. ¿Qué sentido tiene hacer una lista así? Pasar una tarde de martes y reírnos un rato recordando canciones odiosas (para nosotras, claro). Tenemos en esta lista a Rosana, a Dire Straits, a Miguel Bosé, a Bruce Springsteen, a Los del Río, a Modestia Aparte, a Coldplay, a Zucchero, a Rosario...

"Canciones para bailar dándolo todo con el cubata y el piti en la discoteca, pensando cada uno en su rollo y escenificando la letra". Esta lista también la he hecho con la ayuda de Blenk. Son esas canciones que cuando las ponen en una fiesta todo el mundo las canta como si fuera el tema de su vida, aunque en realidad no lo sea, y todos pensamos en nuestros "rollos", nuestros problemas, desamores, etc. Se suelen cantar con un par de copas de más y es muy importante escenificarlas haciendo gestos, señalando a tu colega, etc. Son canciones de momentos "os quiero mucho a todos". ¿Quién no se ha desgañitado cantando "Sin documentos" de los Rodríguez? ¿Quién no se ha inventado la letra de "Losing my religion" alguna vez? ¿Quién no ha intentado bailar "Vogue" de Madonna haciéndose la picha un lío con las manos? ¿A quién no se le ha caído el cubata al saltar como una posesa bailando "Smell like teen spirit" de Nirvana? ¿Quién no se ha querido colar en la fiesta de la chica con traje transparente?


9 nov. 2010

Espera diez horas y verás


Lo peor ha sido que, al salir de casa, el sol me ha dado un puñetazo en todo el estómago. ¿Te sientes triste? Pues toma sol, toma día espléndido. No hay sol más limpio y transparente que el de otoño. Me apetecía escuchar Richard Hawley en el coche, pero no tenía nada de él. Vaya, mi único sueño para un día asqueroso no podía hacerse realidad. Lo he compensado escuchando una canción de La Buena Vida, una que dice cosas como ayer por fin te vi, yo no buscaba y te vi, y te di canciones nuevas por verte y no poder tenerte. Descubrir a Richard Hawley ha sido como enamorarme, ahora no puedo dejar de pensar en su música.

Me iría con sus canciones a cualquier sitio, y cualquier sitio sería el mejor lugar del mundo. Me da igual cómo se pongan el pelo esas canciones porque van a estar guapísimas siempre. Lo peor es que siento que a su música yo también le gusto. Me da miedo sentirme perdida y empezar a preguntarme si le gusto.

Este mediodía he ido un rato a la biblioteca, allí me siento como en casa, hay sofás, libros, no hace frío. He encontrado dos cd’s de Richard Hawley. Esta tarde he vuelto escuchando las canciones que tanto había deseado por la mañana. ¿Los sueños tardan diez horas en cumplirse?

El fascinante mundo de los croquis en los partes de accidente





El otro día colisionó una chica en moto con la parte trasera de mi coche, según ella no me vio. Yo no estaba escondida ni nada de eso, estaba dejando pasar a una mujer que cruzaba por un paso de peatones.

La chica de la moto no se hizo nada grave. Lo preocupante es el croquis del accidente que tuve que hacer en el parte. Sí, sí... esa especie de supositorio empotrado en el culo de mi coche es la moto en cuestión. Me parece fatal que den por hecho que los conductores sabemos hacer un croquis del accidente... así, pim pam, contando cuadritos. No me parece nada serio.

8 nov. 2010

Todo lo que quiero es comer en mi casa

Quiero un hogar para comer al mediodía, estoy harta de restaurantes. Si encontrara una casa de alquiler de 13 a 15... una cocina, un sofá, una mesa... sopita calentita. Suspiro.

2 nov. 2010

El agua destilada no es mala, pero Ramón Gómez de la Serna es mejor




Ayer me cautivó este párrafo de "El incongruente" de Ramón Gómez de la Serna. Pensé que lo escribiría en un papel para sentir las palabras pasar por mi mano –mejor dicho, por la punta de mi rotulador– y de ese modo estar aún más cerca de su significado. Una chorrada total que comparto con orgullo.

El párrafo lo leí en la sala de espera de un ambulatorio de guardia, quería que un médico me visitara y me recetara algún antibiótico para tratar mi amigdalitis aguda. En ese momento, un paciente nuevo se acercaba al mostrador a dar el parte de sus síntomas. (Por cierto, que cuando la gente explica sus síntomas al señor de la ventanilla lo hace gritando, como si el vidrio fuera de algún material súper aislante utilizado en los cohetes de la Nasa...) Y dijo:

–Buenas tardes. Mire, no me pasa nada, pero me he bebido un vaso de agua... –aquí hizo una pausa bastante larga y todos los que estábamos allí pensamos que nos estaba tomando el pelo– ... un vaso de agua destilada.

Hubo gente que se quedó igual, yo reconozco que me alarmé un poco, tomarse un vaso de agua destilada no puede ser muy bueno.

Pues nada de eso, porque según el hombre de la ventanilla, que es el que está protegido por el vidrio de la Nasa, el agua destilada está purificada y desinfectada. El paciente insistía y decía que el agua provenía del aparato del aire –¡alerta!– pero nada, ni caso, "el agua destilada es como si usted le echara un par de gotitas de agua oxigenada al agua del grifo", decía el hombre de la ventanilla que, un pequeño detalle sin importancia, no era médico.

No sé cómo acabó la historia, me tocó entrar en la consulta y no pude saber el final. Una lástima.

Para los curiosos como yo, aquí va un link.


28 oct. 2010

Un motivo para hacer caravana todos los días




La caravana que hacemos todas las mañanas no es para ir a trabajar. La verdadera razón es contemplar cómo estalla el amanecer en la C-58. Impresionante. Hay que vivirlo.

21 oct. 2010

Una puerta, una calle, un cojo. Este blog cumple 7 años.



Por tercer día él ve amanecer desde una cama vacía, por tercero le oímos persignándose, Jesús, José y María. Y el tercer día, jura, es el peor. Le tendríais que ver: de rodillas con cara de idiota arañando el parqué.

Hizo listas de las personas con las que había dormido. Puso en rojo los nombres de aquellos que resultaron heridos. Su apellido figura una vez, de cada cinco o seis, en un rojo tan vivo que al mirarlo dolía. Él lloraba y gemía al pensar que le quedaban aún otros tres días.

Y cambió los muebles de lugar un treinta de noviembre. Fue a dormir y de nuevo, al despertar, estaban donde siempre. Que es diciembre, no abril, el mes más cruel, quién se lo iba a negar, si las horas le duran hoy lo que dura una vida, si el plan de su vida a día de hoy consiste en nada más que en llegar al cuarto día.

Llegaré al cuarto día, gemía. Pero lo peor, señor, es que llegará, es que llegará,
y que a ese día le sucederá otro día más, y otro día más, y otro día más, y otro más, y uno más, y otro más, y uno más, y otro más. Y uno más.
(Nacho Vegas, El tercer día)


"El tercer día", una canción de Nacho Vegas que escucho todas las mañanas en el coche desde hace una semana. La pongo nada más salir del parking. Miro el cielo y pienso que no va a llover. A veces pienso que sí. Veo a las primeras personas del día pasar por la acera y casi siempre me cruzo con un hombre que es cojo y lleva traje. Si me lo encuentro quiere decir que voy justa de tiempo. Y me acuerdo de eso que dicen, que la suerte trae cojos. Es al revés.

Pienso mucho, porque a esas horas también pienso en la suerte. Qué suerte tengo, no se me cae la puerta del garaje encima. Qué suerte tengo, nadie se salta un stop. Qué suerte tengo de no llegar tarde a pesar de la caravana. Qué suerte tengo, no se me cruza una bici en esa calle en la que si se te cruza una bici no la ves. A mí los horóscopos me suelen gustar bastante. Están mal vistos, como fumar, por eso los leo a escondidas, en la terraza. Hace un tiempo, un astrólogo leía mi blog y hacía la predicción para mi signo -libra- basándose en lo que yo había escrito. Fue una temporada muy divertida llena de casualidades falsas que ahora recuerdo con cariño.

La letra de esta canción me tiene loca. Es que la entiendo y no la entiendo, es lo que me gusta. Tiene que ser muy chungo que siempre queden tres días y no llegue jamás el cuarto.

Por cierto, este blog cumple 7 años.


19 oct. 2010

Y yo estaré vuelta del revés




Hoy he ido a dar una vuelta a la biblioteca para entretenerme, el tiempo de descanso del mediodía sigue siendo una tortura, aunque a veces esté con alguna compañera, que se agradece. Una tortura como cuando era pequeña y tenía que comer en el colegio. Yo quería ser transeúnte y no fija, quería quedarme "algunos días" a comer, pero no todos. Levantar la mano sólo a veces. Estar de paso por el comedor, pagar con una moneda de 500 pesetas y que me dieran el cambio.

Bajaba este mediodía las escaleras de la biblioteca arrastrándome, cuando un grupo de personas mayores de setenta años que asistía a un curso sobre Internet, descubría la pestaña "Imágenes" de Google. Ha sido deslumbrante. He tenido la suerte de presenciar ese magnífico momento de ovaciones y madre mías. En serio, es impactante ver a tanta gente emocionada por algo tan sencillo. Me hago fan y quiero para mí una pestaña de imágenes de Google jamás vista, una pestaña por primera vez, una pestaña sin estrenar, que me saque de la rutina de mis mediodías repetidos.

(Tengo que esperar un año más para poder cantar la canción del vídeo en condiciones. Se me está haciendo más largo... "Yo tengo 33 y tú eres casi una menor/ cómo es posible que entre tú y yo/ exista algo que dure un tiempo.")

17 oct. 2010

Tomando decisiones: ¿Me gusta Miqui Otero, Kiko Amat, la Nocilla... o no?



Si la cantidad de 1500 euros al año me blindara contra todos los resfriados y sus primos hermanos (gripes, neumonías, anginas, etc.) os prometo que los pagaría sin pensarlo. Estoy atravesando un catarro. Mi cabeza está dentro de un túnel, mi tos provoca desprendimientos en las carreteras de las montañas rocosas, mi boca es esa planta seca y olvidada en el balcón durante las vacaciones.

Ayer empecé a leer uno de los libros que me regalaron por mi cumpleaños: Hilo Musical, de Miqui Otero (Alpha Decay, 2010). Hay un vídeo promocional de la novela al principio de esta entrada.

Inicié la lectura con mucha ilusión, pero no logré concentrarme. Era como estar presenciando un espectáculo de magia viendo todos los trucos. ¿Por qué no me gusta algo que tiene un montón de puntos para gustarme? ¿Por qué no soy capaz de leer a Kiko Amat hasta el final? ¿Por qué no me engancha Nocilla Dream? ¿Por qué leyendo a Unai Elorriaga me retuerzo de rabia? ¿Por qué siempre son hombres?

Desgraciadamente, no me ha gustado demasiado el principio de la novela de Miqui Otero, ni los libros enteros que he leído de los autores que acabo de nombrar. No me meto dentro de sus historias porque todo el rato los veo a ellos escribiendo y escuchando música en casa, bebiendo en un bar con los amigos y comprándose unas Converse como las mías. Eso no me pasa con otros autores. Me refiero a que... es como si el escritor fuera también el protagonista principal de la novela. Parecen blogs. Eso es, parecen blogs, blogueros.

Todo esto sé que me lo comeré con patatas un día de estos, pero bueno.

Y ahora las contradicciones, que no los tambores. Reconozco que me gusta Unai Elorriaga cuando escribe que "las plantas no toman café con leche", y Miqui Otero cuando dice lo del calor seco de Madrid en el ascensor:

Estoy solo en algún punto de la costa mediterránea, a las puertas de uno de los mayores complejos de ocio de Europa, y hace calor de verdad. Pero no calor de estar en un ascensor de Barcelona y decir: "En Madrid es más seco". No, hace calor de querer estamparte contra un iceberg y quedarte cristalizado dentro de uno de esos insectos en una bola de ámbar. Al menos hasta que todo esto haya pasado.
(Miqui Otero, Hilo Musical)


No sé qué hacer. ¿Dejo de leer el libro y lo retomo dentro de unos meses o aguanto hasta el final para ver si cambio de opinión? En el fondo sé que si en vez de novelas escribieran blogs me encantarían. O novelas gráficas. El problema es mío, seguro.

14 oct. 2010

Jueves de cumpleaños feliz


Hoy he cumplido 32 años. Nos hemos acordado de que no teníamos pastel pasadas las 9 de la noche. Hemos ido corriendo al corte inglés.



He puesto todo los regalos encima del piano y les he hecho una foto.




Todos menos uno:







No quiero que se muera nadie.

10 oct. 2010

Aeoropuerto- post en directo



Aeropuerto: lugar en el que la gente se disfraza.

Lugar en el que la gente siempre lleva muchas chaquetas, pero ninguna puesta.

Lugar para llevar botas con chándal.

¿Alguien más se ha dado cuenta o es cosa mía?

9 oct. 2010

Superfan de una fruta y de un arte marcial




He probado por primera vez una fruta: la granada. Puede que a alguien le sorprenda. La verdad es que yo también me quedé a cuadros cuando conocí a una chica que jamás había comido cuajada, lo bueno es que en la misma semana supe de dos personas más que tampoco la habían probado nunca. Qué fuerte, y yo que creía que la cuajada era un lácteo mainstream.

La granada me tiene fascinada. Me he estado informando en google. Es una fruta excepcional, muy sana, antitodo lo malo que puedas imaginar. Dentro tiene unas bolitas de color naranja transparente que parecen canicas de cristal, estallan en la boca cuando las masticas. Su sabor se parece al de la uva.

Así que, básicamente, estos días los paso comiendo granada y practicando taekwondo. Sorpresas que te da la vida. El otro día hicimos nuestro primer combate juntas en el gimnasio. Cada vez que le arreaba una patada le preguntaba si le había hecho daño. Cuidarse en medio de un combate es complicadísimo.

Ahí están nuestros duboks, requeteblancos y desprendiendo olor a suavizante. Listos para empaparse de nuevo en sudor.

5 oct. 2010

Y la ganadora es...

Allá voy. Me ha costado mucho decidirme. Os agradezco vuestros comentarios y el seguimiento que ha tenido el casting.

La chica de la Ducati roja es...

BRUNELLA CARDINI

Me encantó el pasado del personaje, la historia sobre el hermano justifica el cariño que le tiene a la moto. También me gustó la fábrica de varillas de paraguas del padre. Creo que es un personaje de acción, hará que pasen cosas.





3 oct. 2010

Finalistas del casting: La chica de la Ducati roja.



Tengo tres favoritas. Esto es muy difícil, porque la verdad es que se han quedado fuera muchas que también me gustaban, pero he querido reducirlo a tres para que fuera un poco más fácil. Todas, todas me gustan. Qué mal queda esto.

Voy a copiar aquí los post de las tres finalistas, a ver si decidimos algo. Como muy tarde, el martes sale la ganadora. Os vuelvo a dar las gracias a tod@s. Las que no salgáis ganadoras podéis escribir otro personaje del hotel, si os apetece. A mí sí.

Candidata 1. Entrada de Brunella Cardini

"La Ducati de mi hermano y las varillas de paraguas"

Tu hermano se va a matar con la moto, me decían.

Y, contra todo pronóstico, a mi hermano no se lo llevó la moto sino un mal navajazo.

Aquel día no entré en la iglesia. No abracé a mi madre. No me vestí de negro. Me tomé un café solo y huí en la Ducati de mi hermano. Yo, que jamás había conducido una moto, me aferré a ella como si fuera un salvavidas. Hasta que agoté el depósito y tuve que fingir desenvoltura reponiendo combustible en la primera gasolinera.

Amé su color rojo por encima de compromisos y estabilidades. Mi hermano se había marchado y yo me sentía como un ladrón sin guarida en la que ocultarse. No comprendía el mundo, lo único que me quedaba era una moto, una foto de mi tía Lisa, dinero para pasar un par de meses y muchas preguntas revolviéndose en mi cabeza. Y unas iniciales que no podía olvidar: L.V.

Mi hermano no se mató con la moto así que yo presentí que estaría a salvo sólo si no me separaba de ella. Sería mi salvoconducto hacia otro lugar, lejos de miradas turbias y envidiosas. Las mismas miradas que no habían comprendido que yo no quisiera continuar con el negocio de mi padre, ¿tanto les costaba meterse en mi piel?

Mi padre poseía una pequeña empresa dedicada a la fabricación de varillas de paraguas; de hecho, tenía el monopolio ya que no me consta que existiera otra empresa que fabricara aquellos mecanismos. Aún hoy, cada vez que abro un paraguas, no resisto la tentación de echar un ojo al interior buscando sus iniciales B.C.: Bruno Cardini. Es en vano. La empresa cerró a su muerte y en el pueblo no pudieron soportar que ni mi hermano ni yo no nos hiciéramos cargo del negocio.

Dedicarse a luchar contra la lluvia nunca me pareció una empresa demasiado próspera.

La primera noche que pasé fuera de casa recuerdo que soñé que una lluvia torrencial caía sobre el pueblo y que no existía ni un solo paraguas. Los habitantes corrían despavoridos y lloraban sin saber dónde guarecerse. Creo que es el único sueño que recuerdo de todos los que he tenido a lo largo de mi existencia.

Y ahora he llegado a la isla como una exhalación. Me he pasado toda la mañana recorriéndola, familiarizándome con sus caminos de tierra, con la vegetación, con sus olores. Todo es nuevo pero extrañamente familiar. Un impulso dentro del cuerpo me obliga a quedarme en este lugar, lo noto.

Toda mi vida ha consistido en ascender sin perder ni un segundo, sin detenerme a valorar lo realmente importante. Tal vez haya llegado el momento de descender sin cuestionarme nada más.

Ahora debo pensar dónde pasar la primera noche.

***

Candidata 2. Entrada de Lluïsa Miró

"Segundo día"

Afuera luce un sol espléndido. No podía ser de otro modo; al fin y al cabo, es lo que se espera de una isla. Sol y soledad, amarillo y gris, como las piedras del puerto. Sólo el tiempo dirá si he hecho bien; de momento, las sensaciones son positivas. No hay turistas, el contacto con los pocos habitantes se reduce a la compra semanal – tendré que organizarme bien, aquí no hay supermercados- y a la misa del domingo. Queda claro que, si me ven, será únicamente en la primera opción. Quién sabe, quizás dentro de unos meses verán a una resucitada.

Sólo 72 personas en toda la isla. Una de las razones para escoger ésta entre todas las tierras perdidas. Me pareció un buen augurio, nací en el 72… Cuando has perdido el norte y buscas orientarte de nuevo, cualquier coincidencia parece la señal para acercarse, un poco más, a la tabla que podrá salvarte. Tiempo, soledad y distancia, es todo lo que necesito. Aquí podré rehacerme, recuperar los trozos y reunirlos en algo que recuerde a mí o, quién sabe, en un nuevo yo que no necesite al anterior para seguir adelante. Quizás esto último, sí.

No puedes reprocharle que no quisiera venir contigo, lejos de todo lo que le es necesario: la ciudad, el movimiento, el ruido. Los museos, el cine en versión original, los restaurantes caros. Cómo iba a seguirte a una isla. Quizá hubiera venido de visita, pero mejor así. Me hubiera pasado los días esperando su llegada, en lugar de concentrarme en mí. Tiempo. Y el mar.

De un modo u otro, desde alguna de las ventanas de mis diversos hogares, siempre ha sido posible ver el mar. Aquí lo tengo a unos pasos, y ayer fue agradable dormirse arrullada por las olas. De momento es agradable; me pregunto cómo será en invierno… Confiemos que todo irá bien.

Iré a dar una vuelta con la Ducati. Nada como el sonido del motor para sentirme viva: kilómetros de carretera por delante, sin nada ni nadie a ambos lados, sólo la tierra yerma, llana, desnuda y salvaje. Y al final del camino, al otro lado, de nuevo el viento y el mar. Hoy voy a darle gas. Que sepan las aves y las rocas que no he venido aquí a enterrarme, sino a resurgir.

Descripción del personaje:

Tiene 38 años, es atractiva, ojos color miel, labios gruesos, media melena lisa, morena. Viste ropa cómoda (vaqueros, camisas, botas, zapatos planos), que no le molesten para ir con la Ducati. Está pasando un momento complicado, porque quiere replantearse su vida (ha conseguido todo lo que quiere desde el punto de vista material, pero se siente vacía). Tiene pareja, pero en el momento en que planteó un cambio de vida, no quiso acompañarla. Ahora mismo no se siente ligada a nada. Ha decidido hacer un parón, irse a vivir sola a una isla y ver hacia dónde encamina sus pasos.

***

Candidata 3. Entrada de "A".

....

A. vuelve después de más de 10 años a enfrentarse con su pasado.

Se aloja en el Hotel Melancolisla, lugar al que hubiera preferido no volver pero que irremediablemente ha marcado su destino.

....



NOTAS / 19:34 PM

Cuando voy en moto me imagino siempre que nadie me conoce. Que nadie sabe quién soy.
Es como cuando te escondes tras una cortina y se te ven los pies pero crees que no te ve nadie.
A cada curva, reduciendo las marchas, sueño con que apareces directamente en la autopista y en dirección contraria.
Me vuelvo un kamikaze.

Al oler de nuevo el aire de la isla, parecía como si me estuvieran esperando.
Me moría de sed y he parado a tomar un refresco en el bar que quedaba en la travesía del pueblo. Esperaba una entrada indiferente pero en seguida me han reconocido, en la barra estaba Luis, el cartero del distrito marítimo donde tenía la casa mi familia. Al parecer, sin el casco de la moto apenas he cambiado la cara en estos años. Hacía tiempo que no veía a nadie tan contento de verdad de volver a verme. Después de tanto tiempo me ha recordado la voz del cartero a las puertas abiertas de casa de mis abuelos, corriendo con los pies descalzos y recién desayunados, recogiendo las postales que mis padres enviaban cada verano desde sus destinos de vacaciones. Le he preguntado, como por casualidad, sobre como llegar al hotel, como si lo hubiera podido olvidar durante estos años, como si no recordara al número exacto de curvas que me separaban de aquel lugar.

Mientras me hablaba, he sacado el viejo mapa de la isla que guardaba en mi bandolera como una reliquia pirata, al desplegarlo se han desprendido unos cuadrantes del mismo, era casi todo océano, agua sin importancia. Sobre los restos de pliegues resquebrajados Luis el cartero me ha marcado algunos tramos recientes y posibles obras en el camino de acceso al hotel debido a las fuertes lluvias de este verano, pero a pesar de estas pequeñas correcciones sobre el papel. en realidad, la cartografía de esta isla poco había cambiado .

Siempre me ha gustado llevar mapas usados de los sitios que conozco.
Se me hace tarde y debo llegar al hotel, todavía no he reservado habitación.

A.

27 sept. 2010

12 CANDIDATAS PARA "LA CHICA DE LA DUCATI ROJA"




Estoy muy contenta, jamás hubiera imaginado que doce personas se presentarían al casting. Si un blog soñara con lectores, soñaría con vosotros. Y os digo otra cosa: nivelazo, nivelazo. Ojito con las chicas de la Ducati roja que vienen arrasando. Esto es Melancoisla Revolution. Muchísimas gracias a tod@s l@s que se han presentado. Ha sido una semana muy emocionante.

Un problema: tengo muchas favoritas. Me he planteado hacer una banda de chicas de la Ducati roja, no sé elegir.

He colgado en el apartado "Notas" del Facebook del blog todas las propuestas que he recibido. Son públicas para que no os tengáis que hacer amigos del FB, por si no os apetece. Si alguna autora no quiere que esté su personaje visible para todo el mundo, únicamente tiene que mandarme un mail y lo quito.

Ays... quien será será la chica de la Ducati Roja...

Antes de que acabe la semana publicaré el veredicto
. De todos modos, podéis proponer personajes libremente para el blog Hotel Melancoisla, mandáis un mail y listo, no hace falta pasar por ninguna prueba, pero es que para la chica de la Ducati roja me hacía gracia generar algo de expectación.

A los autores de los personajes ya vigentes del Hotel Melancoisla os recuerdo que todos sois muy importantes y que sin vosotros el blog no existiría.



15 sept. 2010

CASTING PARA BLOGUER@S: Se busca a la chica de la Ducati roja



La segunda temporada del Hotel Melancoisla ya ha comenzado. Para los no iniciados, Hotel Melancoisla es un blog comunitario de ficción. Cada bloguer@ participante escribe un personaje.

La otra tarde, mientras conducía, se me ocurrió que podía convocar un casting para encontrar al nuevo personaje del hotel, que va a ser LA CHICA DE LA MOTO DUCATI ROJA. Esto no quiere decir que el blog esté cerrado a otros personajes, si se os ocurre alguno y queréis participar, no lo dudéis ni un segundo. Escribid a hotel.melancoisla@gmail.com

Clara Monforte, la directora del Hotel, aunque la verdad es que no trabaja demasiado, habló por primera vez de la Ducati roja en su última entrada.

CASTING PARA ENCONTRAR A "LA CHICA DE LA DUCATI"

Si te gusta escribir y quieres participar en en el blog Hotel Melancoisla, y además crees que La Chica de la Ducati Roja es tu personaje, a qué esperas, anímate. No soy muy buena convocando a las masas, pero lo estoy intentando.

- Envía una breve descripción del personaje y el primer post de salida a hotel.melancoisla@gmail.com

Puede que no se presente nadie, cuento con ello, pero a mí me haría una ilusión enorme que participarais. El ritmo de publicación del blog es flexible, cada uno escribe cuando le apetece, pero sí os pido una continuidad.

Aprovecho para dar las gracias a los huéspedes y colaboradores del Hotel, ya que sin ellos el proyecto no tendría sentido. ;)

PLAZO DE PRESENTACIÓN: hasta el lunes 27 de septiembre de 2010.




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IMPORTANTE:

El post tiene que estar escrito en primera persona, como si realmente fuerais la chica de la Ducati roja, tiene que parecer una entrada de diario personal.

13 sept. 2010

Mini-post: Lunes que va de viernes


Spritz en Formentera hace dos semanas...




Spritz en casa hace unas horas...



Lo que importa es la compañía, no el lugar. Ni el día. Los lunes son para celebrarlos. Claro, como estamos en casa lo cargamos más.

3 sept. 2010

Para una fiambrera


En el escaparate de la ferretería
por la que paso todas las mañanas
tienen de oferta
varias fiambreras-termo.

Fiambreras que guardan el calor...

Y yo que creía que eran objetos
llegados del frío,
para mediodías helados
con el pelo húmedo
y restos de cloro en la piel
tras la piscina.

Al principio,
me ha parecido triste.

Luego,
me ha parecido práctica.

Al final,
me ha parecido barata.

He imaginado el clinc
del microondas,
la verdura hirviendo
y el tenedor rozando
el plato blanco.

La verdura ya está dentro,
el tarrito la va a mantener caliente,
la cuidará como una mamá.

Tienes algo especial:
conservas el calor,
lo único que congelas son las horas.


Detienes la temperatura y el tiempo.

Tu apariencia es sencilla,
perteneces al pasado
-como los astronautas-,
pero te vas al futuro
con los robots.

Te he descubierto
y me parece injusto que únicamente
mantengas el calor
de los alimentos sólidos y líquidos.

Yo metería dentro de ti algo más.

Intuyo que en el interior
de tu carcasa INOX
cabe un latido.

29 ago. 2010

Háblame de los vientos



Reconozco que me encanta "El paciente inglés". Sí, una película romanticona a morir, no es tan grave. Me mata cuando el Conde Almasy le habla de los vientos a Katherine. Es justo la secuencia que he escogido en YouTube, la de la tormenta de arena. La vi por primera vez en un autocar que iba a París. Estaba cansada y me dormí sin ver el final. Lo siguiente que recuerdo es que era de día y que la carretera estaba rodeada de campos de girasoles.

Como el Conde Laszlo Almasy en el desierto te llevé en brazos hasta la habitación de hotel la semana pasada. Te sumergí el pie pero la herida no desaparecía. Llamé por teléfono a recepción para preguntar si tenían agua oxigenada. El líquido te hervía en los dedos. Me di cuenta de que debajo de la piel hay carne. La carne duele. Bajamos hasta la playa, tú apoyada en mi hombro, para ver si el mar más bello de Formentera, el que tienes en los ojos, te curaba. La sal penetró y ya no había marcha atrás. No pude evitarte las lágrimas, valiente. Fui en busca de un socorrista. Llegó del mar, rubísimo y bronceado. Te dije que te iba a curar un chico guapo. Él hizo lo de las películas del oeste, quitarte la bala, pero sin whisky. Me clavaste tus uñas en los brazos.

Ahora nadie se da cuenta de que debajo de las costras hubo carne y que dolía muchísimo. A nadie le ha impactado demasiado. Pues vaya...

En la isla te quise como nunca. Me sorprende siempre que sucede, cuando el amor se renueva. En el faro, tomando aquel Spritz al atardecer, te miraba las heridas y aún supuraban un poco. Sonaba "Cantando bajo la lluvia" y el sol estaba naranja. La camarera nos hablaba en italiano. Pasó aquel buque, el que flotaba como un fantasma. Todo parecía una intensa cuenta atrás. Te hice millones de fotos.



19 ago. 2010

Una pista


Sigo con insomnio veraniego. Lo hago a propósito, sé que al día siguiente no tengo ninguna obligación y que puedo disfrutar tranquila. Las horas de la madrugada son como una piscina sin nadie, como esos mediodías de invierno en los que suelo bajar hasta la playa, después de trabajar, con vaqueros y abrigo. Por cierto, qué bien quedan las chaquetas de piel con pantalones cortos, lastima del frío en las piernas. Si me dan cuerda a las doce de la noche, a las dos soy un potro recién nacido que mira con sorpresa el paisaje de horas largas y llenas de posibilidades hasta que salga el sol.

En dos días nos vamos de la península, es una sensación extraña porque en las calles todo está en marcha. Las tiendas ya no están de vacaciones, algunos amigos ya han vuelto al trabajo. Es irreal, es como si fuera a pasar de madrugada, una noche con sol y aguas cristalinas, autobuses que nos llevan de un extremo al otro, un mar que es como un amor luminoso y verdadero. STOP (peligro cursi).

Una pista, y ya es más que una pista: frutos secos y biodramina. Chicles. Rodajas de limón. Saliva.


15 ago. 2010

1 de agosto de 1990, verano imborrable



Yo tenía 11 años. Estaba en el apartamento y mi padre me había traído un póster de Madonna de regalo, de los que anunciaban el concierto que iba a dar en el Estadio Olímpico de Barcelona esa misma noche. Recuerdo que estuve esperando hasta el final a que me llevaran, creo que alguien nos tenía que dar unas entradas y al final no pudo ser, o eso me contaron. Tal vez no era demasiado apropiado para un niña, pero yo estaba loca por Madonna ese verano y me quedé llorando porque no podía ir. El concierto lo vi sentada en el sofá por televisión, lo retransmitieron en directo. Me ha hecho una ilusión enorme encontrar el vídeo en YouTube de ese día. ¡Milagro! Me ha impactado tanto como entonces.

Aquel año nos paseábamos por la urbanización con un radiocassette de doble platina en el que sonaba Madonna y Technotronic a todas horas. Por las noches bajábamos a un hotel en el que hacían “discoteca” los viernes. Nos pedíamos una Fanta y las bailábamos todas. Íbamos sin padres, teníamos que estar de vuelta a las 12 de la noche. Yo me enamoré platónicamente del chico que ponía los discos. Se llamaba Toni y tenía 21 años. Seguramente nos veía como unas crías pesadas que lo perseguían. Además, teníamos coreografías ensayadas para cada tema.

Mi camiseta favorita de aquel verano era de color naranja con capucha y la llevaba con unas mallas cortas de color negro. Ese verano le dejé mi monopatín, aún no se llamaba skate, a un niño del grupo de los mayores y me lo rompió sin querer. Me enfadé mucho y dije “joder, tío” en voz alta. Lo arreglé con cinta aislante y me duró todo el agosto.

12 ago. 2010

Un concurso, un cuento, una escopeta, unas verduras, algo para seguir estudiando y la tormenta





Os voy a recomendar un CUENTO que participa en un CONCURSO de zonaliteratura.com.ar. Se decide por votación popular quien gana. Para VOTAR tenéis que darle al símbolo del pulgar hacia arriba, como el "me gusta" de Facebook.

La autora es Eva Gutiérrez Pardina, una persona a la que conocimos gracias a esto de los blogs, más o menos se resume así la historia. Únicamente hemos tomado un café juntas, bueno, café café no hubo, nosotras bebimos cerveza y ella un te, pero hubo una conexión muy bonita, así que me gustaría que leyerais su cuento y también su blog, que es una de mis preferidos.


Me estoy enrollando porque llueve y estoy sola. Relámpagos.

He intentando buscar algo para seguir estudiando pero no tengo claro qué quiero hacer, por dónde quiero seguir, si quiero que me sirva, o si sería únicamente por placer. La última vez que busqué en internet algo para seguir estudiando me hice maestra, y aquí estoy, de vacaciones.

La otra vez que busqué algo para seguir estudiando dejé la carrera que estaba haciendo, Historia del arte, me quedaban dos cursos para acabar porque mi plan ya era de cinco años, y me puse a estudiar Informática. La otra opción era Técnica de imagen y sonido. Fue interesante porque siempre había pensado que se me daban mal las Matemáticas y descubrí que la lógica de la programación me encantaba y se me daba bien diseñar procedimientos y funciones.

He consultado un Máster en Educación y E-learning, la carrera de Comunicación, la de Multimedia y un curso en el Museo Egipcio de Barcelona. Yo siempre tengo las ideas muy claras.

Esta mañana he vigilado la verdura.

–Voy a vigilar la verdura.
–¿Con escopeta? –me ha preguntado Carol.

Me ha hecho mucha gracia lo de la escopeta y la verdura, esta Carol... Las judías verdes, las patatas y las zanahorias intentando huir y yo sentada en una silla con la escopeta.

10 ago. 2010

Arroz hervido

Ayer partí un queso curado con la ayuda de un martillo. Pam, pam, pam, golpes y más golpes. Al terminar la faena salí al balcón. Ya había anochecido. Descansé un rato, tenía el cuello agarrotado. Me tomé un trinaranjus con hielo. Corría una brisa de muchos rincones del mundo y movía las ramas de los árboles. Me sentía orgullosa.

Esta mañana me he levantado a las siete, no podía dormir. La cocina aún huele a queso. Mi camiseta huele a queso. Mis manos.

Tengo el estómago sucio de queso.

6 ago. 2010

viento, forasteras, oro, carteles, azul pálido





(escribir en el teclado del
móvil cansa mucho, por eso he escrito la entrada de hoy en una libreta y luego la he fotografiado)








3 ago. 2010

Aquellos maravillosos veranos






Estoy en el lugar donde he veraneado toda la vida. Mis padres compraron este apartamento varios años antes de que yo naciera. He pasado todos los veranos de mi infancia aquí, de julio a septiembre, como una pequeña salvaje sin reloj y con bocadillo para merendar. Aquí nadé por primera vez, aprendí a jugar a ping pong (incluso les ganaba a los chicos), descubrí calas de piedras de colores en la Zodiac de mi padre, en la que se subía hasta el perro. También me fasciné por alguien por primera vez. Hice amigos para siempre, con los que compartí aventuras extraordinarias con tesoro de pulseras incluido. Es el lugar donde más veces he sido feliz, no sé si podré superarlo... Todo está igual que entonces, siempre está igual. Tengo el espacio de mi infancia, pero no el tiempo. Es una sensación peculiar y extraña.

29 jul. 2010

Realmente, la entrada de hoy es de diario total






Me ha despertado de una dulce siesta a las 17:30 y me ha dicho que desprendía calor de bebé. Yo ayer me confundí y la llamé "mama", me tapé la boca en seguida, no es la primera vez que me pasa. Uy, menuda empanada mental tenemos...

En mi mesa se han juntado estas tres notas.

Una es de grupos que me gustan y que escucho en Spotify mientras me pongo bronceador para bajar a la piscina. Es como esperar la ola sin mar y sin tabla, un acto de fe en vano. La otra es de horarios y precio de vuelos a Roma. La tercera la usé para preguntarle a Carol, mientras hablaba por teléfono, qué quería para cenar. Al final, cuando faltaban 10 minutos para que cerrara el supermercado bajé a buscar aguacates y preparé guacamole. Cenamos en el balcón, bebimos y nos emborrachamos alegremente. Ella tiró por la borda un poco de vino en un ataque de mini-rebeldía, y eso que es la presidenta de la comunidad. Pero aún no ha ido a ninguna reunión. Ni irá.

Acabo de escribir esto. Me paseo un rato por el piso y la encuentro secándose el pelo, me hace una ilusión enorme que esté aquí, una alegría como de viaje o de cumpleaños. Me llama "la paseítos" porque suelo pasearme por la casa sin rumbo fijo. Es algo que me viene de mi abuelo materno o de mis perros, no lo sé con exactitud.

25 jul. 2010

penísula, nadar, historia, dj y Silk





De la historia me di cuenta un fin de semana del mes de mayo y me convencí una tarde de principios de junio. Llevé una chaqueta en la mano durante todo el día porque creía que iba a llover, pero al final hizo mucho sol. Una putada.

La historia la estoy volcando en canciones, que son como fogonazos limpios y luminosos. También en una libreta que se cierra con una cuerda <--- me gusta. También la escribo en el ordenador cuando estoy en casa.

Hemos bajado a la piscina a la hora que los vecinos comen y no hay nadie. Somos como vampiras de piscina, pero sin sangre y sin fobia al sol. Bueno, vale, no nos parecemos a los vampiros. Los primeros veinte minutos nado sin cansarme y sin tener que pensar en nada. Únicamente me concentro en la respiración, que es como llevar el compás. Los veinte minutos restantes tengo que distraer la mente en algo, si no me aburro y tengo ganas de parar. Soy una persona que lucha contra el aburrimiento las 24 horas del día, es agotador. Durante ese último cuarto de hora pienso en las canciones de mi historia, así pasa el tiempo más rápido. Por eso me están quedando unas canciones muy acuáticas y con porciones de cielo y de aire cuando saco la cabeza para respirar.

Ayer estuvimos en la fiesta White Silk, pero no fuimos de blanco integral porque nos parecía cutre. Vi a una chica que en su tiempo, pongamos que su tiempo era hace seis años, era una triunfadora de la noche. Yo tenía una amiga que estaba loca por ella. Ayer la vi y ya no va con esos aires de pavo real. Ahora triunfan las dj's. Aquí va mi consejo: chicas, no os abráis un blog para ligar, dejad los poemas a un lado y estudiad para dj.

Ya estamos en la península.


20 jul. 2010

17 jul. 2010

La Cova d'en Xoroi










Estas fotos son de ayer mismo. Estuvimos en La Cova d'en Xoroi, una discoteca insólita por el lugar en el que está: en una cueva al borde de un acantilado que da al mar. La primera vez que fui hace 15 años -madre mía, ¿me estaré haciendo mayor?- era una especie de bar musical en el que sonaba Bob Marley, lo recuerdo perfectamente. Ahora, desde hace ya varios veranos, es un club rollo fashion, con Dj resident (dj Cova, me encanta) y dj's internacionales. Toda esa parafernalia. La verdad es que beberse un mojito mirando el camino de la luna en el mar es un gustazo espectacular. Es la cuarta vez que voy, pero me sigue impresionando como si fuera la primera.

Os copio la leyenda de Xoroi:

Estos peñascos que el aire marino perfuma, guardan con su imponente belleza la leyenda de una historia de amor. Xoroi, hombre de ignoto pasado que llegó por mar, nadie sabe cómo, posiblemente único superviviente de algún naufragio, se refugió en la cueva.

Las casas de campo de los alrededores sufrían frecuentes pillajes. De una de estas casas desapareció una bella moza próxima a casarse. Pasaron meses y años...

Nada más se supo de la joven desaparecida. Un día de invierno, la isla se vistió de insólita nevada. En la nieve aparecieron pisadas delatoras.

Hombres armados siguiendo las huellas descendieron a la Cueva. En la gruta encontraron un hombre, una mujer y tres hijos fruto de su amor.

Xoroi, al verse acorralado e impotente, se lanzó al mar seguido de su hijo mayor. El mar que lo había traído, se cerró sobre ellos guardando el misterio de su vida.

Desconsolados, la mujer y sus dos hijos fueron trasladados a Alaior donde vivieron y tuvieron descendencia.


Dicen que el fantasma de Xoroi vaga por las noches en la cueva y persigue a las chicas de piel bronceada...