26 dic. 2013

Altavoz+spotify+padres= bomba




Santa Claus le trajo un altavoz bluetooth a mi padre. Se me ocurrió instalarles Spotify en la tablet y enseñarles cómo funciona lo de las listas. Esta mañana me ha despertado con Rocio Jurado a todo volumen; seguida de Raphael, seguido de ópera al azar, seguida del Dúo Dinámico, seguido de Montserrat Caballé con Freddy Mercury. 
Altavoz+spotify+padres= booomba.

Me he quedado a dormir con ellos porque es Navidad, pero hoy me marcho a casa, yo también quiero poner mis listas de spotify.

Se está acabando el año, es momento de hacer balance, de saber si estás en paz contigo. Y si no lo estás, debes seguir intentándolo. No puedo darte ningún otro consejo mejor.

Estoy sopesando comerme las uvas sola. Mi plan sería cenar mi comida preferida escuchando música africana y no encender la TV aunque me apuntasen con una pistola. Me comería las uvas cuando el reloj marcara las doce y ya está, sin presiones. Luego bebería cava a morro de la botella. ¿Drogas?











18 dic. 2013

1056. No es una carrera




Son días importantes para mí. También estresantes. Mis alumnos me miran desde el escenario muy atentos. El público está silencio. 53 caras esperando a que yo toque las primeras notas de mi guitarra para empezar a cantar. Yo les doy las últimas indicaciones en voz baja. Ellos las entienden. Seguid el tempo, no os adelantéis. No es una carrera. A veces no comprenden que la música no es llegar el primero al final de la canción. Me encanta el momento de la ovación del público. Los padres. Es una marea que viene de lejos en forma de aplauso. A veces me pongo un poco severa con ellos. Con mis alumnos. Dirigir a un grupo de  personas a veces es así, tú quieres que hagan algo que hay en tu mente. Lo visualizas y quieres que salga al exterior. Y piensas, por qué coño no lo hacen? Y pienso: ¿Es necesario que lo hagan de la forma que yo les pido? Entonces me relajo.

Esta mañana he estado especialmente apática. No tenía ganas de nada. Las maestras también tenemos nuestros momentos bajos, aunque no lo parezca. A veces tengo que cantar y bailar mientras siento que mi vida se estanca o se pierde en algún lugar. Pero no es así siempre. Cuando me siento feliz es bonito cantar y bailar cada día. He tenido un momento de descanso y me he dedicado a hacer manualidades. He descubierto que me relaja hacer cosas con las manos. En un colegio siempre hay cartulinas, estrellitas, papel de celofán y pegamento. He hecho una guirnalda con paquetitos que simulaban regalos. No sé dónde la pondré. En casa, supongo. Los niños notaban mi apatía porque me han regalado cinco dibujos distintos. En todos salgo yo tocando la guitarra. Siempre la dibujan muy grande, como un contrabajo. ¿Me deben ver pequeña en comparación con mi guitarra?

He salido del concierto y me he comprado un cruasán de chocolate. Me lo he comido por el camino. He llegado a casa y me he tumbado en el sofá a ver Stories We Tell, de Sarah Polley. Los miércoles no voy nunca al gimnasio. Me ha encantado la película-documental, pero me he dormido durante un cuarto de hora porque se me cerraban los ojos. Esa sensación de no poder luchar contra el cansancio. Además hablaban mucho y tenía que estar muy atenta.  En el fondo habla de las historias, de que hay que contarlas para que lo sean. Me parece muy interesante Sarah Polley, podría ser mi novia un día. O mi amiga. Sólo uno. También quiero que sus dos padres sean mis suegros durante un día. Y su familia, mi familia. Y salir en el documental. Hola. Hello. Salir tocando la guitarra o algo así, mientras Sarah habla por teléfono.

He tomado una foto de las ventanas de mis vecinos. Me gustaba la luz. En cada ventana hay una vida distinta y me intriga. A veces veo algún fragmento. Un sofá rojo, un espejo, un lámpara, una silueta que lleva algo en las manos.

La parte de atrás de mi casa es bastante tranquila. Desde la terraza sólo oigo graznar a las gaviotas. Vienen de la playa. Pero de fondo, como un rugido lejano, puedo escuchar el rumor de los coches y el tráfico. Están ahí. Autobuses, sirenas, motores. Cuando era pequeña me gustaba dormirme escuchando el motor de los autobuses de Barcelona, los que pasaban por delante de mi casa. Los dibujaba en mi mente de color granate, grandes, muy grandes. Ahora son rojos. Antes eran granates.

Una amiga me ha enviado un artículo con claves para ser feliz. Estaba estructurado a modo de preguntas. En una de ellas preguntaba qué quería hacer sentir a los demás, para encontrar un objetivo o un propósito. Todavía estoy pensando la respuesta.

Sigo sin saber qué hacer en fin de año. He imaginado en mi mente tres planes que me encantarían, pero son imposibles los tres. Los he escrito en un folio con todo tipo de detalles. Hasta lo más absurdos. "Y se cae una uva al suelo"; "Y me entra algo en el ojo y me rasco"; "Y tengo pis". En uno de mis mejores últimos días del año bailé desnuda sobre una cama mientras berreaba una canción de Rihanna. Lo tengo grabado en vídeo.






15 dic. 2013

1053. La vida continúa de muchas maneras


Ayer murió mi tío. Es extraño leerme hace un año hablando de él. Hoy, mientras estaba en el tanatorio, me he acordado de lo de la chica de la piscina. Es una pena porque creo que de todas las historias que se han contado mientras estábamos allí, anécdotas, recuerdos, la que a él le hubiera gustado que alguien mencionara es, precisamente, la que yo conté aquí en secreto. Le vi tan feliz y guapo aquel día. En el libro de recordatorios he puesto algo relacionado con esa historia, pero de manera sutil: "Que revivas eternamente tus momentos más felices."

Por cierto, a mí no me llevéis a un tanatorio, me parece un lugar horrible. Me ponéis en la playa o en algún lugar más bonito.

Después del velatorio he ido a dar vueltas al mercadillo de segunda mano y he comido allí. Quería despejarme.

He estado buscando un jersey durante horas, pero no he encontrado ninguno que me gustara de verdad. De verdad de verdad de la buena. Me he bebido dos cervezas y he escuchado música mientras la gente rebuscaba y se paseaba con sus mejores prendas de segunda mano. #postureo mil

Me he comprado un anillo.

Luego me he puesto melancólica yo sola, melancólica #sinfiltros.

La vida continúa de muchas maneras.













11 dic. 2013

Anna Calvi, clímax

Anna Calvi  mientras hacía el solo de I'll be your man. Ha sido una mirada y un solo tan largo que he podido hacerle una ráfaga de fotos fantasmagóricas.





¿Era ella la chica tímida que estaba de pie a un lado del escenario, como si nada, tras el concierto? Sí, lo era. Me ha firmado el vinilo del último LP. Ha sido muy amable.

Concierto musicalmente asombroso. Guitarrazos espectaculares. Sin aliento cada vez que sus dedos se deslizaban por el mástil de la guitarra. Locura desatada en la sala. Muchas chicas gritando, por cierto.

Mi canción preferida ha sido...







Vuelta en metro a solas pensando en el concierto y en lo extraña que parece la vida tras unas puertas que se abren y se cierran constantemente.

No sé si voy a poder dormir.


8 dic. 2013

1950. pasas por mí, Ike.


Devendra Banhart at the Rainbow House - Director's Cut from Oliver Peoples on Vimeo.


Querido amigo Ike,

Ya hace dos años que estás en todas partes. 

gracias por toda esa energía tan bonita que hace que me sienta feliz estos días, como en el videoclip de la canción de Devendra Banhart, pero sin chica.

gracias por esa sensación de cerveza infinita en Lisboa contigo y ropa interior desprendiéndose de los balcones mientras cenamos en el Barrio Alto;

gracias por haberme enviado un sueño esta noche, de esos en los que se hacen realidad los sueños;

gracias por acompañarme hasta casa en bici cuando el metro ya ha cerrado y la Gran Vía de Barcelona parece más Gran, pero no me da miedo;

gracias por la primavera permanente en la terraza y el sol en mi cara;

gracias por la menlancoisla que me hace llorar un poco y necesariamente;

gracias por las semillas de amor que nos dejaste y que no dejan de brotar;
gracias por la luz y las sombras en el pasillo. Y en la vida en general.









6 dic. 2013

1949. ahh ahhh ahhh elizaaaa



Anna Calvi - "Eliza" (Official Music Video) from Anna Calvi on Vimeo.


Me he despertado y he llamado a mi abuela, pero no estaba. He llamado a mi madre, pero tampoco estaba. He buscado la letra de una canción. Sí estaba.

He puesto Eliza de Anna Calvi. He bailado desnuda encima de la cama, como una estrella del rock que acaba de destrozar su habitación de hotel y que está a punto de tirar la televisión por la ventana. Me lo he pasado bien.

Luego me he vestido y he tomado el sol en la terraza. He dirigido mi amor hacia allá donde estén las pestañas de Inés, separándose y encontrándose una y otra vez. oooh, qué bonito.

He desayunado berberechos con limón porque ya era la hora del aperitivo. He comido un huevo frito y una morcilla del pueblo de mi padre, y como estaba tan bueno no me ha engordado un gramo, pero me ha alimentado un invierno.

He bajado a comprar un café porque no puedo abrir mi cafetera. Mi música se oía desde la calle.  No sé, tampoco estaba tan alta. Se mezclaba con la de mi vecina, una que a veces veo con una toalla rosa enrollada en la cabeza. A punto de meterse en la oscuridad del metro he visto a una chica rubia, con una abrigo de pelo, de esos que antes llevaban las madres, y un sombrero como el de Bob Dylan en la portada de aquel disco. Puede que la chica se vista de hipster los viernes festivos, como hacía yo de pequeña, que me disfrazaba de spiderman los domingos y bajaba al parque. Siempre que me pongo leotardos o leggins me acuerdo de mi traje de spiderman.

Ahora que he conseguido asegurar mis copas de cristal en la caja, creo que debo esperar un tiempo para volver a agitarlas. No quiero que se me vuelvan romper todas, luego cuesta mucho recomponerlas. Debo fortalecer mi caja, ser responsable de mis copas. O cambiar el material de mis copas.

Anna Calvi y yo tenemos una sensibilidad parecida (porque lo digo yo), podríamos ser amantes  y destrozarnos las copas mutuamente en su casa oscura en medio del bosque. El martes que viene la voy a ver.


4 dic. 2013

1048. folio amiga




Tengo un alumno de siete años con TDAH. Durante el día llora un muchas veces porque se pone nervioso y pega a los demás. Entonces, como es lógico, los compañeros se enfadan con él y se siente solo. Yo me siento muy impotente porque me da pena, pero también debo proteger a los otros, porque un día puede hacerles daño de verdad. Luego le veo llorando, arrepentido de lo mal que lo ha hecho, y me parto en dos. Y llora desconsoladamente y no comprende por qué los demás están enfadados con él. No siempre acaba admitiendo que lo ha hecho mal, sencillamente llora porque no comprende, o esa es la sensación que yo tengo al hablar con él. A veces  le escribo preguntas en un folio y él las contesta de manera escrita. Creo que el hecho de pensar y escribir le ayuda a reflexionar. Escribir siempre es bueno. Le pregunto cosas como: "Por qué has pegado a menganito?" y él  me contesta. Un día me dijo que me tocara la teta. Le hice reflexionar sobre el hecho de que no podía ir diciéndole a las profesoras que se tocaran la teta. 

Hoy me he levantado enfadada con el mundo. Luego me he dado cuenta de que estaba enfadada conmigo, porque a veces no encuentro mi camino. Y no sé por qué es. ¿Por qué? En ocasiones, me gustaría tener a alguien que me preguntara cosas en un folio. Quiero tener una folio amiga.




3 dic. 2013

1047. una semana, de pura gana





Marinerita
Niña bonita
Si tú supieras lo que es 
Amor
Amor
Amor
Una semana
De pura gana
Yo te daría mi corazón.



Parte meteorológico: Frío moderado. Sol.

Parte emocional: Felicidad moderada. Sol.


2 dic. 2013

1146. Regalos, albóndigas, navajas y otras cosas



Si me caso algún día, quiero celebrar mi boda en una jardín, con un árbol muy grande y con mesas puestas en fila, un poco torcidas, con manteles blancos y muchos niños correteando alrededor. Y cuando mire al cielo, quiero ver una guirnalda de papelillos triangulares de colores. También quiero una banda con trompetas, tubas y trombones, guitarras, ukeleles y violines. Y percusión. Queda escrito y dicho.


Ayer no hizo frío y comí un montón de platos ricos al sol en la terraza de un bar con mi amigo I, que vive en un barrio de Barcelona que está en la otra punta del mío. Desde su terrado se veía la parte llana de la ciudad, con un horizonte azul al fondo. Mi casa se veía allí, a lo lejos, cerca del mar. Creo que voy a tener que ir al gimnasio todos los días para quemar las albóndigas en salsa, la sepia, las patatas bravas, las navajas, los pinchos morunos y los chipirones de ayer. No sé cómo pudimos comer tanto. Tal vez porque estábamos felices de volver a estar juntos, después de nuestra época rara. Ahora, el momento también es extraño, pero nos hemos encontrado de nuevo.

Hoy ha vuelto a hacer mucho frío y me he puestro triste caminando por la calle con las mejillas heladas, empiezo a plantearme el pasamontañas; me sentía triste como cuando te enteras de quiénes son los Reyes Magos y se te queda cara de imbécil al pensar que soñaste con ellos; que los esperabas despierta y que incluso veías  tres sombras por la noche. A veces tengo días melancólicos y pienso que no voy a tener diez minutos muy felices en mucho tiempo. Aunque sé que no es cierto. Existen diez minutos felices de muchos tipos y yo tengo bastantes.

Pero... después de pensar todo esto camino a casa, al llegar, tenía un paquete encima del buzón. ¡Era un regalo! Unas manoplas para el horno. Es genial porque no tenía y uso mucho el horno.