29 oct. 2014

Motivos

Han pasado varios meses.

Primero, algunas noches veo pasar la electricidad a través de los cables.

Segundo, hay una mujer de mediana edad que se ríe y salen rayos láser de su boca.

Tercero, en los autobuses rojos sigue durmiéndose, súbitamente, la gente.

Nadie sabe el motivo de lo primero ni de lo segundo ni de lo tercero.

Me apetece comer calamares a la romana. Porque son amarillos.



27 oct. 2014

Viaje

Ayer fui a ver una obra de teatro escrita por un buen amigo que cuidó de mi cama, de mi hámster y de las plantas durante el verano.

Salí de mi casa bastante pronto porque me aburría y me fui en metro hasta Paseo de Gracia.  Sólo fueron cinco paradas. Conmigo se subió un hombre que tocaba el acordeón. Yo empecé a andar por los vagones porque me gusta la sensación de andar por los vagones, de desequilibrarme con los vaivenes buscando mi sitio ideal. O haciendo ver que lo busco. Me siento algo sobreactuada en ese momento. Me gustan los asientos orientados hacia el pasillo, esos que son paralelos a la pared. Entonces miras al frente y te ves reflejada en la ventana. 

El hombre del acordeón llegó hasta mi vagón tras dos paradas. Bajé el volumen de mis auriculares para escucharle. La canción empezó de un modo sencillo, pero fue complicándose hacia el final. Adornaba la base de acordes con una serie de florituras que llamaban la atención. Le mirábamos un niño, una mochilera y yo. Los demás iban pendientes del móvil o de los típicos mapas que llevan los turistas entre las manos y que jamás se doblan del mismo modo que la primera vez. Cuando el hombre acabó de tocar,  tapó el acordeón con un trapo blanco y abrió la mano para que le diéramos alguna moneda. Era la misma mano que subía y bajaba por el teclado a gran velocidad en aquel apoteósico final de canción.

Luego llegué a mi parada y las escaleras automáticas me llevaron al exterior. Siempre es como subir a la superficie después de un largo tiempo sumergida en algún lugar.

Afuera todo parecía seguir intacto.


25 oct. 2014

Pero en el fondo



Hoy he recordado mis primeros años como profesora. Me sorprendía casi todo. Últimamente no, ahora ya me sé el truco, por así decirlo. Sé el truco de los dibujos, de las dedicatorias con corazones y de las palabras inventadas con significados insospechados. He recordado que solíamos cantar en clase Oh Susana (en catalán) y que esa tarde, los niños y las niñas, tenían licencia para vestirse de vaqueros y vaqueras. Y la clase se inundaba de risas y de sol. Creo que ahora no podría hacerlo. Conozco el truco, estaba bajo el sombrero de vaquero que yo me ponía para cantarla con mi guitarra frente a 26 niños y niñas. De ese año recuerdo a una alumna, una niña que se llamaba como yo, y que se puso una estrella de sheriff para bailar la canción. Fue mi alumna preferida durante años. Porque los profesores tenemos alumnos preferidos. También es verdad que a algunos les tenemos manía, pero no nos influye en la nota.

El sombrero lo perdí en la mudanza. La canción la acabo de tocar así.







22 oct. 2014

21 dichos populares que deberías tener en cuenta




"Pass This On"
from Andrew on Vimeo.


1. Ande yo caliente, ríase la gente.

2. Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.

3. Quien la sigue la consigue.

4. La paciencia es la madre de la ciencia.

5. A grandes males, grandes remedios.

6. La carga se acomoda en el camino.

7. Amor con amor se paga.

8. Cuando el río suena, agua lleva.

9.  El que tiene boca se equivoca.

10. Es de bien nacidos ser agradecidos.

11. Malo vendrá que bueno me hará.

12. Siempre hay un roto para un descosido.

13. Ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.

14. Vísteme despacio, que tengo prisa.

15. Quien algo quiere algo le cuesta.

16. Sobre gustos no hay nada escrito.

17. No todo el monte es orégano.

18. Nunca digas de este agua no beberé.

19. Perro ladrador, poco mordedor.

20. Querer es poder.

21. Tiran más dos tetas que dos carretas.

12 oct. 2014

Lecturas de "Las dos casas"

En el anterior post propuse un juego: que os grabárais leyendo la entrada en voz alta.

Es impresionante cómo me sentí al escuchar mi historia en la voz de otros. Os agradezco de corazón todas las grabaciones. Son magníficas y en grabación parece una historia distinta. El premio son 100 puntos y un caramelo de love, que para próximas pantallas os va a venir muy bien.




La de Carlos  me llegó a través de Facebook:






Las que recibí por mail las he recopilado en una lista de Soundcloud. Por orden de llegada a mi buzón suenan: J., Anuska, Nieves, ReD y Maria.








8 oct. 2014

Las dos casas




En mi rellano hay dos puertas. Una es la mía. Y la otra es la de un piso que está deshabitado.

...

En momentos de aburrimiento observo por la mirilla la puerta cerrada.

...

A veces dejan cartas en mi buzón por error, cartas que van dirigidas a la persona que vivió tras esa puerta antes. Sé su nombre y sus apellidos. No es una correspondencia interesante. Ninguna carta a mano. Casi siempre propaganda de una cadena de supermercados y de una clínica. Hoy he recibido una de un centro excursionista.

...

Hace tres semanas escuché ruido en el rellano. Tres hombres salían de dentro. Me contaron que iban a hacer obras porque los dueños querían alquilarlo. Sacaron un montón de trastos. En el contenedor vi un cuadro de un paisaje, dos sillas tapizadas con piel granate, un jarrón de color indefinido, una cajonera antigua de madera oscura...

Un día, al salir de casa, vi que la puerta estaba abierta de par en par. Como parecía no haber nadie dentro –probablemente aquellos hombres estaban abajo cargando material para la obra– me decidí y entré. Recorrí el pasillo de puntillas. Había una bombilla encendida. Me asomé a dos habitaciones. Todo estaba viejo, abandonado y roto. Me fui a mi casa antes de que alguien me viera allí y se diera el susto de su vida.

Luego me senté en mi sofá a pensar. Hacía mucho tiempo que quería ver el interior de la otra casa.


(Os nomino para que leáis este post en voz alta, lo grabéis y me lo mandéis a mi mail: paolavaggio@gmail.com 
NOTA: Pueden pasar olímpicamente de la nominación. )


4 oct. 2014

skype vs surrealismo




Te he visto hoy en un jardín. La cámara iba de un lado a otro. Flores primaverales, fragmentos de cielo, escalones, listones de madera pintados de granate y una brisa que no salía en la imagen. Luego aparecías tú. Movías los labios pero el sonido se entrecortaba y yo sólo escuchaba una música de fondo enigmática y pedazos sueltos de palabras: osa, ito, or, lin...  A ratos el pelo te tapaba un poco la cara. 

Yo salía en una esquina de la imagen con una camiseta verde flojo fosforito, el pelo revuelto y un mapa de metro al fondo.