jueves, noviembre 24, 2016

15 segundos




Me he despertado una hora antes de que sonara el despertador. He estado acordándome de un momento, tal vez duró unos 10 o 15 segundos. Fue al salir de la estación de metro de Paral·lel. Sobre las 21:30, era un día de cada día. Esa categoría, la de los días de cada día, me parte el alma. Tengo un problema muy serio con mi sensibilidad. No voy a ir de tener mucha o poca sensibilidad, voy a ir de que tengo un problema serio. Al salir de la estación dije: "se me ha hecho muy largo, parecía que no llegaba nunca". Recuerdo mis palabras perfectamente, como  una de esas escenas que se incluyen en los trailers, las que dejan sin música, como si esa frase fuera muy muy importante para la trama (pero lo hacen para despistar; a menudo, la película es totalmente distinta a como te la imaginas). Había luna llena y estaba al final de una calle. Fue un momento de plenitud (yo lo sabía, yo ya pensaba, "a mí este día feliz de cada día me va a joder alguna madrugada en el futuro", pero te dejas llevar, alegría, alegría...). La combinación de distintos factores creó una armonía sutil y delicada aquella noche de cada día. Y ahora parece que contenga algún tipo de misterio, una llave oculta con la que podré abrir una caja mágica. Pero es mentira, porque yo ya he tenido cajas mágicas así otras veces. Es lo malo de tener experiencia, no hay factor sorpresa. La experiencia es una corta-rollos impresionante.

He hallado un paralelismo en esta canción de Jeff Buckley, concretamente en el descenso por el mástil, que se inicia en el minuto 4:00 de esta actuación y que dura apenas 12 segundos. Esa combinación de notas no sale en la versión del disco, pero creo que es perfecta, como lo fue aquella noche, de día de cada día... esa categoría de días. 

Me siento sola con mi trailer.

Me voy a trabajar. Ya estoy hipnotizada.

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