31 may. 2017

Quiero liberarme



Quiero liberarme...

Me despierto muy temprano, como a las cinco. Ayer disfruté de la lluvia de la mañana. Es una de las ventajas de no tener que ir a trabajar, porque no tienes que preocuparte por si va a haber tráfico, o va a estar el metro lleno o dudar entre si coger la bici o no. Me hice un café y la perri salió conmigo a la terraza a ver llover.

Estoy haciendo otra canción, pero me temo que voy a tener que cambiarle el tono. Esto supone volver a grabarlo todo otra vez.

En el fondo me alegra no poder volver al lugar de mi infancia y que, a partir de ahora, pase a ser un recuerdo sin lugar físico. Volver a lugares en los que has sido muy feliz faltando algunos de los ingredientes es como una despedida en la que ya nadie te dice adiós, en realidad.

Es un lustro de autoconocimiento y soledad. Ya no soy una inexperta del desierto, ya soy una beduina.

Tuve un accidente y me di un golpe muy fuerte en la cabeza. Por un momento temí por mi vida porque me desorienté. Pensé en que si moría tampoco pasaba nada extremadamente grave, excepto la tristeza que sentiría mi familia, claro. Sí me preocupó el hecho de quedarme con la duda de si volvería a alcanzar ese ansiado sentimiento de plenitud del pasado.

Ayer fue mi último día de terapia grupal. Volví en bici a las ocho y media y la luz era tan bonita. No había tráfico. Todo estaba en calma y me sentía bien volviendo a casa. Tenía ganas de darle besitos a la perri.



Hoy es un día de mucha melancolía. Se me curaría si pudiera hacer mis deseos realidad.



30 may. 2017

Drama Queen



Antes de las Rattle (una banda de dos chicas con únicamente dos baterías y voz) ha tocado Marina Herlop y la verdad es que me he puesto tan melancólica que no he podido evitar llorar mientras me bebía una cerveza. Supongo que un piano hipnótico, a oscuras, en un escenario, y una voz como de otro tiempo, dan para llorar a gusto. A llorar de qué bien estoy llorando y de cómo vale la pena vivir para sentir esta emoción, esta tristeza pre-veraniega, esta pérdida, esta nostalgia, para llorar y llorar y llorar. No sé si me fiaría de alguien que jamás ha llorado por echar de menos.

He salido a la calle a fumarme un cigarrillo mientras las Rattle montaban las baterías y mi madre me ha escrito un mensaje diciéndome que estaba nerviosa. Mañana venden un apartamento que más que algo material es una especie de símbolo de felicidad, de verano y de infancia. Allí aprendí  a ir en bicicleta, a bajar en skate por la pendiente, a tocar la guitarra, a jugar a ping pong, a nadar. Allí todo por primera vez. El amor, la amistad. Deja de existir uno de los lugares en los que más feliz he sido de pequeña, de adolescente y de adulta. Pero lo cierto es que yo hace cuatro años que  ni lo piso, prácticamente. Es un pasado que no va a volver jamás.

Llorar, llorar y llorar un rato por lo que se ha ido. Qué bonito, qué grande, qué humano, qué sublime, qué romántico de siglo XIX, me cago en todos los que confunden el romanticismo con feminicidios, con asesinar y maltratar. Ignorantes.

Viva el romanticismo y la melancolía. Viva el drama, motherfuckers.

Se me olvidaba decir que las Rattle me han encantado y que me han parecido realmente auténticas.

25 may. 2017

David Bowie is




Ayer tuve la suerte de estar en el pase para la prensa de la exposición "David Bowie is", que se abre al público hoy. Todavía estaban ultimando algunos detalles, como el rótulo de la entrada, pero que no cunda el pánico, por dentro estaba ya todo niquelado y montado. Se pueden ver muchos objetos, fotografías, manuscritos, trajes originales... La exposición es una experiencia de luces, sonido, vídeo y personajes, todos los que era Bowie. Lo cierto es que he disfrutado. Como anécdota, me he reído mucho con el hecho de que Bowie, para desengancharse de la cocaína, se fuera a vivir a Berlín, a compartir piso con Iggy Pop. Lo que vendría siendo un ambiente muy sanote.

Estas son las llaves de ese apartamento detox:




Son las 2:26 de la mañana, acabo de componer una canción y está pasando el camión de la basura.



24 may. 2017

Telefucker










Me he enamorado. Se llama Fender Telecaster y es de color azul piscina.  Llevo tanto rato tocándola que me duelen los dedos y la muñeca, pero soy feliz. Estoy haciendo una canción nueva que me encanta. La música me está rescatando. Yo quería un Ángel sobre Berlín y ha llegado en forma de acordes, riffs y punteados.

La perri está expectante con nuestra nueva compañera de vida. Hoy hacía mucho calor y hemos corrido esquivando los aspersores del parque, ha sido divertido y hemos acabado empapadas.



Últimamente estoy muy contenta, parece que la niebla de los últimos meses se va disipando. Incluso hago planes para el verano. Por eso me he regalado una guitarra, para celebrar que estoy saliendo del laberinto.

En menos de cuatro días he estado en la sala Begood dos veces, que es fantástica porque es pequeña y da esa sensación de concierto cercano, de los que puedes oler el sudor del batería. Ayer fui con I, G y L a ver a The Zephyr Bones y a Las Robertas. Los Zephyr, increíbles, con ese rollo melancólico veraniego con el que conecto tanto. Le hice una foto a los pedales del guitarrista porque me encanta su sonido. Se quedó flipando. Claro, que alguien haga una foto de tus pedales es un honor y un orgullo. Mi amiga Gemma ha hecho este vídeo de la canción Black Lips y le ha quedado genial:



Las Robertas también me gustaron mucho. Sonaron contundentes y garajeras. Después del concierto I, L y G tuvieron que coger el metro y yo no porque estaba al lado de casa. Triunfada total.




21 may. 2017

Cuando hago música todo es mejor






Ya he dado por acabada la canción y estoy muy contenta con el resultado. He hecho un vídeo porque me hacía ilusión. Me ha encantado grabar todas las guitarras y el bajo yo sola, y la voz, y añadirle batería. Soy muy feliz grabando.  La idea es preparar un par de temas más y hacer un vinilo (en total serían cuatro temas), así que sigo componiendo porque estoy inspirada.


El vídeo lo he hecho a partir de distintas películas relacionadas con el mundo del surf y el skateboarding.

Espero que os guste.


18 may. 2017

Tocar más




He quedado con I de Indie Lover, después de varios intentos fallidos. Pero todo llega... Lo primero que hemos hecho ha sido entrar en la tienda discos y mirar vinilos mientras íbamos comentando las portadas y se entremezclaba todo con la vida. No me iba a comprar ninguno pero al final no he podido resistirme al Live in Paris de Sleater-Kinney, supongo que porque últimamente, por una cosa o por otra, Carrie Brownstein está volviendo a  mi vida en forma de sutiles señales.  Así que le he hecho caso a la vida. Luego hemos ido a tomar unas cervezas y se estaba la mar de bien, con esa brisa de atardecer, de playa y cementerio cercano. Ha sonado Light my fire y nos hemos reído.

Todo marcha mejor que hace un par de meses, por ejemplo. Aunque, en realidad, marcha igual. Pero yo estoy de mejor humor. Estoy centrándome en mi música, en las artes marciales y en tener algo más de vida social, sin presiones.

Esta mañana, en el entrenamiento, me he dado cuenta de que las personas deberíamos tocarnos más. En el gimnasio nos tocamos mucho cuando hacemos, por ejemplo, ese ejercicio que es tratar de bloquear a alguien en el suelo y que la otra persona trate de salir y ponerse encima de ti. Siempre me toca hacerlo con chicas. Luego nos duchamos juntas y tenemos conversaciones banales con las tetas al aire y llenas de jabón. Estoy muy contenta con mi nueva incursión en las artes marciales. Qué más se puede pedir. Pero lo de tocarse no iba por ahí, me he desviado. Me refiero a que las personas nos tenemos que tocar más porque sí. Tocarse es bonito. Es cercano. Es humano. Por eso, cuando me he encontrado con I, a pesar de no habernos visto nunca antes, le he dado un abrazo. Mi nueva máxima va a ser tocar más a las personas. 






15 may. 2017

La melancolía del astronauta


Esta mañana he estado leyendo una entrevista a un astronauta italiano. Contaba que echaba de menos el espacio. Me lo he imaginado tumbado en la cama, con las manos entrelazadas bajo la nuca y tratando de recordar cómo era estar flotando en la galaxia. En el artículo también mencionaba varios incidentes graves en los que peligró su vida durante el viaje espacial. Sin embargo, a pesar de ello, durante ninguno de los 167 días que pasó en el espacio, deseó volver a la Tierra. Me ha parecido hermoso pensar en recordar el universo, recordar los planetas, recordar la luna. Y me he puesto a llorar de emoción. 167 días en el espacio...

Precisamente, ayer una amiga me pegó bronca porque le comenté que estaba recordando días pasados. Sobre todo en estos meses de primavera, en los que la luz dura hasta muy tarde y yo vuelvo a componer una canción hasta pasadas las doce de la noche. Mi amiga me dijo, basta ya de recordar, vive el presente porque te estás quedando estancada. Le dije que tenía razón. Es probable que la tenga. Por eso no me enfadé. Aunque en otro momento, no tan serena como ahora, me hubiese puesto como una furia. Ayer acepté el rapapolvo.

Alguna vez he contado el momento en el que mi madre me enseñó algo relacionado, precisamente, con esto. Era otoño, yo tenía 12 años y estaba sentada en mi cama, supongo que taciturna. Mi madre me preguntó que qué me pasaba y le dije que no lo sabía, que estaba acordándome de momentos del verano y que me ponía triste pensar en lo bien que me lo había pasado.

Mi madre dijo
"hay una palabra para eso que sientes, se llama melancolía". 


A raíz de la conversación de ayer con mi amiga, me hago la siguiente pregunta: ¿puedo cambiar una tendencia tan arraigada en mí? 



14 may. 2017

Corto



Ayer fue la primera mañana del año en pantalón corto. Hoy la segunda.






11 may. 2017

Olas



El otro día, G y E se morían de risa cuando comenté en voz alta, mientras pasaba fotos en Tinder, "joder, qué rollo, todas las lesbianas quieren sexo, no drama, carpe diem y pasarlo bien". Nos partíamos. "Sí, sí, es una fatalidad", decían riéndose. 

Hago dos terapias para tratar de sobrellevar este mundo hedonista y de no drama. Metafóricamente hablando, una terapia es para revisar el motor a fondo (con esta llevo casi dos años porque mi motor es complejo) y la otra sería para aprender a conducir en carreteras complicadas sin hostiarme. (Esta es corta y práctica, la acabo el mes que viene).

Como llevo muchos días sin escribir tengo temas acumulados. He estado haciendo una canción. La verdad es que me encanta cómo me está quedando. Me gusta grabar y crear. Primero empecé con la batería y las guitarras. Añadí un bajo, también. Ayer acabé la letra y perfilé la melodía. Lo único que me queda es grabar voces y tal vez más guitarras. Lo estoy haciendo todo yo sola. La idea es hacer un vinilo con dos canciones. Son carísimos.

Hace siete meses que no me acuesto con nadie. Dato empírico. Hacedme una ola.

Hace cinco meses que no trabajo. Dato empírico. Hacedme una ola.

Tsunami.



10 may. 2017

Oh you



He vuelto a las artes marciales después de cinco años. Mi corazón es como un guitarrazo distorsionado cada vez que doy una *putada o lanzo un puñetazo directo. Siento el sudor bajando por mi pecho, una fuerza ultra poética y poderosa.

Estoy como si fuera a enamorarme o algo así.
Estoy como si fuera en un coche derrapando con una bolsa llena de diamantes.
Estoy  oh you todo el rato.

Esta sensación es como llegar a una playa la primera y nadar hasta el infinito, pensar que realmente la línea se puede alcanzar y que después, después habrá algo nuevo.

Oh you

*Qué fuerte, dos días después me doy cuenta de que escribí "putada" y no "patada". Ese subconsciente...