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El verano es un martillo


Domingos por la mañana con la perri de road manager


Fuera corre la brisa que trepa desde la playa. Hay corriente. Una corriente como la de los pasillos cuando hay una ventana abierta en cada extremo. Las calles son anchas. Con mis vecinos del local de al lado hicimos una cena en la calle la semana pasada y se estaba fresco. Bajé tortilla de calabacín y patata. Éramos cinco, una de ellas la chica a la que le vendí aquella Orbea tan bonita que dejé reluciente y otra chavala que era pianista y de almería. Dos datos que a mí me parecen importantes.

Mi día favorito de la semana es el domingo. Los sábados, no tanto. Lo sábados son tierra de nadie. Los domingos aprovecho para montar todos mis trastos y tocar. Me he comprado un BOSS VE-1 de efectos para la voz. Tiene ecos, delays y doubling. Es como estar cantando en el Primavera Sound. Bueno no, mejor. Estoy sacando una canción nueva. Estoy poniendo teclados, tipo órgano, y guitarras.

Me gusta quedar para hacer picnic vespertino en el Parque de la Ciutadella y me encanta ese momento. Me gustan los picnics de los domingos a las siete. Los viernes por la noche y sábados por la noche son tierra hostil y nunca sé muy bien si me van a gustar o no. 

Odio y amo la soledad. Es uno de los refugios más seguros del planeta, y también uno de los más traicioneros. Probablemente lo encontré de pequeña, es complicado deshacerme de él. Me siento sola, últimamente, aunque haya gente a mi alrededor. La perri acaba de dejarme un trozo de pizza en los pies. No sé de donde lo ha sacado. Lo tenía escondido en alguna parte. Se los esconde. ¿Es acaso una ofrenda? 

El verano es un martirio. Qué raro, hace un mes y medio pensaba que yo ya estaba en el podium de la  victoria y ahora me veo otra vez con este desencanto a cuestas. Bueno, tengo trabajo y me gusta. La situación ha mejorado. 

Y como no tengo vacaciones, ni hallo mi lugar en las fiestas cuando se acaban, tampoco tengo un escondite apropiado para mis propios trozos de pizza...

Tengo música y desencanto.






Comentarios

  1. Me encantan tus trastos; resultan muy inspiradores así como están en la foto. Dos preguntas: ¿cómo puede ser tan bonita la perri? ¿Había tarta de queso en el picnic?

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    1. Sí, es verdad, es un tinglado inspirador. La perri es muy bonita, no sé cómo lo consigue. Encima es sociable y cariñosa y muy traviesa. En ell picnic no había tarta de queso pero en el último hubo churros, patatas chips, sandwiches de aguacate y atún y cerveza. Y zumo de granada. :)

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    2. ¡Delicioso! La canción de No Vacation es total; me encanta el ritmo de batería, creo que me lo voy a aprender para tocarlo. ¡Besos!

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